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| La Semana Santa nos llama a tener esperanza San Atanasio, uno de los grandes padres de la Iglesia, escribió alrededor de 360 D.C.: Dios se hizo hombre para que los hombres se parecieran más a Dios. Este domingo celebramos la Resurrección de Cristo, una de las festividades más importante y sagradas de la iglesia católica, la cual marca la ocasión trascendental de cuando Jesús, Dios hecho hombre, se levantó de entre los muertos y ganó la vida eterna. Ahora celebramos la Semana Santa antes de la Pascua, reflexionando sobre aquellos eventos que llevaron a la crucifixión de Jesús y su resurrección. Decimos que lo celebramos, pero en realidad la Semana Santa no se trata de un tiempo de ánimo y felicidad, sino de un tiempo para reflexionar en el sufrimiento, humillación y muerte de Jesús. En esta época, se nos pide caminar por las sombras y la obscuridad de aquellos días, para darnos cuenta y apreciar la carga del pecado y sus consecuencias en el mundo. Solamente contemplando la tristeza y desesperación del fin de la vida de Jesús, podremos verdaderamente entender y apreciar la luz y esperanza del domingo de Pascua. ¿Por qué querríamos hacer un ritual de un tiempo tan obscuro y triste, en el cual Jesús fue traicionado, arrestado, juzgado y crucificado?, ¿Por qué celebramos un evento tan inhóspito y deprimente? Porque así es la vida. No siempre es maravillosa, agradable o alegre, muchas veces es triste y desesperante. Las prácticas de Semana Santa nos permiten establecer paralelos a nuestras propias vidas, para ver que siempre es obscuro antes del amanecer, que los nuevos principios vienen de finales y que el poder reformador del amor de Dios, nos da esperanza y valor al saber que Jesús nos dio la vida eterna. Cuando Jesús hecho hombre vivió en la tierra sufriendo hambre y sed, traición y soledad, dolor, agonía y muerte en la cruz, nos dio dignidad. Él no se enfrentó a ésto para que estuviéramos exentos de ellos, sino para que tuviéramos dignidad al sufrirlos. El amor incondicional de Jesús por nosotros, nos dio el regalo de la dignidad al saber que podemos trascender nuestros sufrimientos terrenales y ser redimidos. Si la vida de Jesús hubiera terminado en la cruz, hubiera sido una de las historias más tristes de la creación. Hubiera sido alguien que hizo lo correcto, que cumplió con la voluntad de Dios en sus palabras y acciones, y vivió una vida ejemplar. Sin embargo, sería sólo una memoria, alguien hecho por el miedo y la mente cerrada de otros seres humanos. Su muerte podría haber sido un monumento al triunfo de la irresponsabilidad y la ceguera humana, un tributo a las fuerzas de la avaricia, la desconfianza y el pecado. Pero la vida de Jesús no terminó en la cruz. Su resurrección demuestra que Dios valoró su vida, marcando que era demasiado buena para terminar, demasiado importante para ser sobrepasada por el pecado humano, y demasiado especial para no durar por siempre. Y es ésta la promesa de Dios para todas las personas buenas que vivan como Jesús lo hizo, con amor, amistad, compasión, fidelidad y sacrificio propio. A pesar de los juicios, injusticias y privaciones indescriptibles, ellos conocerán la vida eterna. Muchas personas creen que si no son felices por un minuto o un día, han perdido algo y temen que han desperdiciado ese tiempo. Ese es el problema en creer que sólo se tiene el momento presente. La muerte de Cristo y su resurrección, nos enseña que podemos soportar la infelicidad, la soledad, la traición, la pobreza, el hambre y la sed. Podemos enfrentar luto y pena, e incluso hasta la muerte, porque Él los enfrentó todos y su sufrimiento fue el camino a la gloria y su crucifixión la clave a la vida eterna. Recordemos esto durante la Semana Santa. Todas las iglesias católicas y cristianas ofrecen eventos para conmemorar la semana mayor. Visite la de su preferencia. A continuación, los que se celebrarán en la Iglesia Católica San Gabriel, en la esquina de Sharon Amity y Provicence Road en Charlotte: 5 de abril - Jueves Santo Misa de la Última Cena, 7:00 p.m. 6 de abril - Viernes Santo Las estaciones de la cruz, 12:00 m. La Pasión del Señor, 1:00 p.m. Las estaciones de la cruz en español, 3:00 p.m. Tenebrae/Las últimas siete palabras de Cristo, 7:00 p.m. 7 de abril - Sábado Santo Bendición de la comida, 11:00 a.m. Vigilia de pascua, 7:30 p.m. 8 de abril - Domingo de Pascua Misa a las 7:30 a.m., 9:00 a.m., 10:45 a.m., 12:30 p.m., 5:00 p.m., Misa en español a las 6:30 p.m. ¡Felices Pascuas!
Holy Week calls us to have hope |
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