Edición No. 536 - 23 al 29 de julio del 2008



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La digestión comienza en la lengua
María Noriega

La División de Alimentos y Medicinas del Departamento de Agricultura y Servicio al Consumidor recomienda a la comunidad latina que para mejorar la salud e incluso perder peso se deben masticar bien los alimentos.

La digestión comienza en la boca, y el proceso de masticar es un componente vital de la digestión y está inevitablemente vinculado con la buena digestión y por lo tanto la buena salud.

El proceso de masticar conecta la comida con el tracto digestivo. Al final del estomago tenemos un músculo llamado piloro, este músculo necesita estar relajado para que los alimentos puedan ingresar al intestino delgado y la saliva, cuando es abundante ayuda a relajar al piloro y a mover los alimentos de una manera saludable a lo largo del tracto digestivo.

La primera etapa de la digestión de las grasa también ocurre en la boca. Debajo de la lengua existen unas glándulas que segregan las enzimas que inician la digestión de las grasas.

Masticar bien ayuda a combatir el sobrepeso
El proceso de masticar activa la etapa cefálica de la digestión, la cual corresponde al momento en que vemos, olemos y probamos los alimentos. Esta etapa esta estrechamente vinculada con el tiempo de la masticación ya que contra mas tiempo masticamos, mas tiempo la comida es vista, olida y degustada.

La etapa cefálica ha sido ampliamente estudiada y se ha comprobado que solo por el hecho de ver y oler la comida la liberación de unas moléculas llamadas: cholecystokinina, somatostatina y neurotensina aumenta en un 50%.

Además, los investigadores han comprobado que la masticación y las papilas gustativas de la lengua hacen que el sistema nervioso transmita información al sistema gastrointestinal para que acelere el proceso digestivo. Por ejemplo: los receptores del gusto hacen que el estomago libere acido hidrocloridico que ayuda a procesar las proteínas.

Una ventaja adicional es que aprovechamos mejor los nutrientes de los alimentos y obtenemos por lo tanto mayores beneficios de salud; esto por supuesto siempre que comamos alimentos saludables.

Comer despacio puede ayudar a perder peso ya que nos sentimos satisfechos más rápidamente. Cuando las personas comen demasiado rápido tienden a comer más y por lo tanto ganan peso.

Cuando se come despacio uno aprender a reconocer cuando ya comió suficiente. De acuerdo con los estudios la sensación de llenura se obtiene por una combinación de factores: el tiempo que masticamos, el tiempo que demoramos en comer, el hecho de mirar la comida en el plato, la cantidad que comemos.

Para má información llame a María Noriega, a la División de Alimentos y Medicinas del Departamento de Agricultura de Carolina del Norte al
919-741-2818 ext. 237.

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