Edición No. 559 - 30 de diciembre del 2008 al 6 de enero del 2009



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Controle el peso de forma natural y ejercite con el método de Pilates

Existen muchas maneras de bajar y controlar el peso, pero una de las maneras más naturales y saludables para el cuerpo humano es la de comer correctamente y hacer ejercicio regularmente. Bajo estos conceptos, no se requiere de dietas o de estar en un gimnasio, al contrario se trata de alimentar al cuerpo con lo necesario y en el momento correcto, y de hacer movimientos naturales, que ayudaran a que el cuerpo este en buena forma física.

“La no dieta”
“Se acabó el vivir esclavizadas a una dieta, a una lista de alimentos prohibidos, a un control continuo del peso…, “la no dieta” nos da la fórmula para comer sin engordar sin necesidad de seguir una dieta restrictiva. No es fácil pero con disciplina y esfuerzo se puede conseguir. Si aprendemos a comer, podremos decir adiós para siempre a las dietas”.

Es lo que afirma la doctora Pilar Govantes, de la Clínica de Medicina Estética BIOSBCN, quien explica que la ‘no dieta’, consiste básicamente en aprender a comer". Esta opción debe seguirse siempre bajo prescripción médica, y requiere una preparación previa y mucha fuerza de voluntad, especialmente al principio, señala la nutricionista.

“Uno de los principios básicos de la "no dieta" es que se deben hacer cinco comidas al día: desayuno, tentempié de media mañana, almuerzo, merienda y cena, y no picar fuera de esas comidas”, afirma Govantes.

Así se consigue reducir la capacidad del estómago por lo que con menos cantidad de alimentos ya nos sentiremos saciados. "Y si los alimentos que consumimos a media mañana o en la merienda son bajos en calorías, conseguiremos adelgazar", puntualiza la experta.

Alimentación variada y sin intolerancias
Otra característica de la "no dieta" es su variedad. En principio no se debe repetir ningún alimento antes de cinco días, para que no nos falte ninguna vitamina o mineral.

Los únicos alimentos que desaconseja Govantes son los muy ricos en grasas saturadas.

En la "no dieta" es muy importante, también, reponer todos los nutrientes básicos: los ácidos grasos insaturados para mantener una piel bien estructurada e hidratada; y la vitamina A, esencial en la renovación de la piel.

No hay que olvidar el betacaroteno, precursor de la vitamina A, que se encuentra en verduras de hoja verde; la vitamina E, que actúa evitando la acumulación de radicales libres en vegetales de hoja verde; y la vitamina C, presente en las verduras frescas, que es un potente antioxidante y mejora la producción de colágeno.
Para mejorar el estado de la piel, el cabello y los procesos de renovación celular se recomiendan las vitaminas del grupo B, como el folato o el ácido fólico, que se encuentra en las verduras de hoja verde.

También, el selenio, un mineral con acción antioxidante, que se relaciona con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel o melanoma. Se encuentra en las carnes no grasas, el pescado, el marisco, los cereales, los huevos, la fruta y la verdura.

Para la formación y renovación de nuevas proteínas, el zinc, que también participa en la lucha contra los radicales libres, proporcionando tonicidad y elasticidad. El zinc, y también las vitaminas (A, B, C y E), se pueden encontrar en los productos de temporada.

La doctora Govantes recomienda complementar siempre la "no dieta" con el ejercicio físico. Para los más jóvenes se recomienda el ejercicio aeróbico y más allá de los 40 años es preferible optar por la corrección postural, pilates, yoga o aquagim/ Ricardo Goncebat.

Lo que quieres saber sobre el Pilates
Este método, basado en una serie de movimientos naturales bajo un estricto control de la conciencia, considera al cuerpo humano como un todo integrado, y permite emplearlo como la mejor herramienta para estar en excelente forma física y cambiar la forma de relacionarse con uno mismo y con la vida.

La psicóloga experta en técnicas psico-corporales, Margarita García Marqués te explica todo lo que necesitas saber sobre ésta técnica, que se halla en expansión en todo el mundo y que permite fortalecer y modelar rápidamente el cuerpo, obtener una mayor elasticidad muscular y liberar las tensiones cotidianas.

Orígenes
Fue en la I Guerra Mundial cuando el fisioterapeuta alemán Joseph Pilates desarrolló una serie de ejercicios lentos y controlados para rehabilitar a los soldados heridos, que se aplicó a si mismo cuando fue hecho prisionero y que, con el paso de los años, fue perfeccionando y completando, hasta crear un sistema gimnástico con más de 500 ejercicios que combinan resistencia, fuerza y flexibilidad, con el control de la mente.

Precauciones
Se trata de un método delicado y complejo, por lo cual hay que ponerse en manos de expertos bien preparados y evitar una práctica indiscriminada o inadecuadamente orientada, que pueda ocasionar lesiones.

Para sacarle provecho
Para sacarle rendimiento hay que entrenar. Se puede realizarse en un banco multi-funcional equipado con mancuerdas y pisos deslizantes, o en una simple colchoneta, donde se utilizan utensilios sencillos como bastones de madera y bandas elásticas.

También requiere de una profunda concentración para tomar conciencia del propio cuerpo, cómo funciona y cuáles son sus debilidades, para aumentar el autocontrol y el cuidado del físico.

Es importante, además, hacer bien los ejercicios respiratorios controlados por el monitor, ya que te ayudarán a equilibrar el esfuerzo y conseguir la relajación.

¿Cómo funciona?
Esta educación corporal, que trabaja tanto la musculatura superficial como la profunda, busca activar los sistemas sanguíneo y linfático, estirando cada músculo y tendón para mejorar el funcionamiento del cuerpo siguiendo una tabla de ejercicios mientras se controla la respiración.

Sus movimientos se fundamentan en seis principios: concentración, control, centralización, fluidez de movimiento, precisión y respiración.

¿Cómo son los ejercicios?
Son movimientos de tensión y estiramiento de extremidades, en los que la fuerza surge del abdomen y del tronco. Cada uno de ellos tiene una función específica y se realiza con un estilo determinado.

¿Cómo se practica?
Las sesiones se efectúan en posición inclinada, sentada, de rodillas o tumbada, para evitar lesiones o presiones sobre los músculos y articulaciones.

Se trabaja meticulosamente cada “engranaje” del organismo para que recupere su funcionalidad y máximo rendimiento.

Los movimientos son lentos y suaves y requieren una concentración parecida a la del yoga, lo cual contribuye a liberar tensiones y conflictos.

¿Para qué sirve?
En pocas sesiones ayuda a tonificar los músculos, colocar en la posición idónea la espina dorsal, mejorar la postura corporal, la circulación sanguínea y configurar un cuerpo más estilizado y menos flácido.

Su práctica regular aumenta el control, fuerza y flexibilidad del cuerpo, fortaleciendo las articulaciones y la espalda, y corrigiendo las malas posturas.

Quienes lo practican con asiduidad ganan movilidad y flexibilidad, e incluso consiguen dormir y descansar mejor.

¿Quién lo puede practicar?
Es un método aconsejable para los jóvenes sedentarios y los mayores con rigidez corporal, personas con problemas físicos y, en general, para quien pretenda mejorar su forma física y relajar su mente, siempre que no exista una contraindicación médica./Daniel Galilea.