Edición No. 560 - 7 al 13 de enero del 2009


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Navegando en medio de la crisis
Diego Barahona A.

La palabra crisis se ha convertido en el término apropiado para describir a la realidad económica del país. El Diccionario de Política Pasquino, define a la crisis como “un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo”. La palabra crisis por tanto está íntimamente ligada con la palabra cambio.

Históricamente se pueden evidenciar múltiples crisis, tanto políticas como económicas y sociales, que dieron como resultado un nuevo paradigma, es decir un nuevo modelo de sistema, una nueva manera de ver al mundo.

Con este antecedente podemos decir entonces que una vez que se supera la crisis, se puede llegar a una circunstancia de bienestar superior a la vivida antes de la crisis. Parafraseando la dialéctica de George Frederick Hegel, son ciclos que no van en círculo, sino en una espiral ascendente. La sociedad (o el individuo) que afronta adecuadamente la crisis adquiere experiencia, da un paso adelante hacia la madurez.
Múltiples autores señalan que al momento de atravesar la crisis, el hombre suele usar buena parte de su potencial dormido, dando como resultado el despertar de su creatividad y de su fe.

La historia tiene múltiplos ejemplos de cómo grandes descubrimientos se lograron motivados por una crisis, desde nuevas rutas de navegación, hasta avances en la medicina, el arte y la ciencia.

A pesar de que la comunidad inmigrante está en clara desventaja en las circunstancias actuales, los latinos poseemos herramientas que nos pueden ayudar a navegar en aguas turbulentas. Poseemos altos valores familiares y una férrea pasión por la vida que nos motivan a seguir luchando. Ahora más que nunca necesitamos trabajar unidos, darnos la mano y apoyarnos como comunidad.

Bajo el precepto de que si hacemos las cosas de la misma manera, obtendremos los mismos resultados, muchos autores sugieren realizar algunos cambios en el estilo de vida para enfrentar momentos de necesidad, por ejemplo: si antes almorzaba fuera de casa, lleve su almuerzo casero al lugar de trabajo. En lugar de tomar bebidas que le pueden hacer daño y le cuestan más, tome agua. En lugar de comprar nuevos equipos de entretenimiento, busque actividades al aire libre con su familia. Siga un presupuesto familiar, lea más, visite la biblioteca, comparta sus inquietudes sanamente con sus amigos o familiares, evite la culpa y la depresión, mantenga una alimentación sana y planifique con su familia cómo sobrellevarán este período.

Su actitud frente a la crisis, igualmente puede marcar la diferencia, es por eso que también le decimos que no pierda la esperanza, la fe mueve montañas. De gracias a Dios por lo que tiene, valore su vida y la de su familia, confíe en que sí se puede salir adelante, no permita que la crisis limite su capacidad de soñar. Recuerde que cuando Jesús anduvo con sus discípulos, no evitó que éstos pasaran por tormentas, pero eso sí, El estuvo con ellos en medio de la Tormenta.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas”. Josué 1:9.


Navigating in the midst of a crisis

The word crisis has become appropriate when trying to describe the economic reality of the country. The Political Dictionary Paquino defines crisis as “a moment of rupture in the functioning of the system, a qualitative change”. The word crisis is closely connected to the word change.

Historically, we can see evidence of multiple crises, including political, economic and social crises that have given way to a new paradigm, in other words a new system, a new way of looking at the world.

With this precedent, we can then say that once we overcome the crisis, we can attain an even better situation than we had before the crisis. Paraphrasing George Frederick Hegel, these are cycles that do not go in circles but rather as an ascending spiral. A society (or individual) that adequately confronts a crisis acquires experience and takes a step forward towards maturity.

Many authors indicate that when someone goes through a crisis, he can usually use part of this dormant potential, resulting in the awakening of his creativity and his faith.

History offers various examples of how great discoveries were made motivated by a crisis, from new navigation routes to advances in medicine, art and science.
Even though the immigrant population is at a disadvantage at the present time, Latinos possess tools that can help us navigate in turbulent waters. We possess family values and a strong passion for life that motivate us to continue our battles. Now more than ever we need to stay united, and help and support each other as a community.

Under the precept that if we do things in the same way we will get the same results, many authors suggest that we adopt some lifestyle changes to confront moments of need. For example, if you are used to going out to lunch, instead take a homemade lunch to your workplace. Instead of drinking unhealthy or expensive beverages, drink water. Instead of buying new entertainment equipment, do outdoor activities with your family. Follow a family budget, read more, visit the library, discuss your problems in a healthy way with friends and family members, avoid blame and depression, eat healthy and plan with your family how you will face the crisis.

Your attitude towards the crisis can make a difference; that is why we also want to ask you not to lose hope, because faith can move mountains. Give thanks to God for what you have, value your life and that of your family, believe that it is possible to get out of the crisis, do not allow the crisis to limit your ability to dream. Remember that when Jesus was with His disciples, He did not avoid going through storms, but rather He was with them when they were in the midst of a storm.

“Have I not commanded you? Be strong and of good courage; do not be afraid, nor be dismayed, for the LORD your God is with you wherever you go.” Joshua 1:9