Edición No. 585 - 1 al 7 de julio del 2009


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Ha llegado la hora de una reforma migratoria

La Casa Blanca y legisladores en el Congreso deben avanzar con rapidez hacia una reforma migratoria justa y humana que junte a familias, mejore la economía y cancele las palabras “inmigrantes ilegales o indocumentados” del discurso nacional. Los medios de comunicación étnicos, que alcanzan más de 60 millones de adultos en este país, llaman a que el Congreso avance en manera decisiva hacia una reforma, ya que hay pocos temas más importantes para el bienestar del país que un cambio al sistema de inmigración presente, que es ineficiente, inhumano y económicamente destructivo. Más al grano, pedimos a nuestros lectores y radioescuchas que contacten sus senadores y representantes para comunicarles que la reforma migratoria debe ser una prioridad a nivel nacional.

Nuestro sistema de inmigración está colapsado, no sólo para los 12 millones de inmigrantes indocumentados, sino también para trabajadores especializados que no podrán sumarse a la economía por culpa de cuotas inmigratorias demasiado estrechas, y también para padres y hermanos de ciudadanos estadounidenses que deben esperar años antes de poder reunirse con sus familias.

Nuestra nación precisa una política de inmigración íntegra que reemplace un sistema fallido de redadas y arrestos. Necesitamos un sistema que protegerá a todos los trabajadores de la explotación, mejore la seguridad del país y fortalezca a nuestras comunidades. Es hora de acabar con las divisiones entre trabajadores, que ha permitido a grandes corporaciones explotarlos. Es claro, los ciudadanos de clase obrera y los inmigrantes tienen mucho en común. Ambos sueñan con un hogar propio, una buena educación para sus familias, y atención médica de calidad. Al fin de cuentas, nos unen más cosas que las que nos separan. Juntos podemos ser una fuerza para generar cambios que pueden brindar condiciones más sanas y humanas en el trabajo.

Usualmente se dice que la inmigración, como tema, es explosivo y divisionista La realidad es otra. Desde que se acabó en 1965 con el sistema de cuotas de inmigración basadas en origen nacional, que discriminaban contra ciertos inmigrantes, se ha ido constituyendo un consenso alrededor de un sistema que respeta a los valores claves de este país. Estos incluyen oportunidad económica, igualdad ante la ley de todas las etnias, y la bienvenida a los trabajadores más ambiciosos, innovadores y dinámicos del mundo. Ahora que el país encara competencia proveniente de trabajadores en todo el mundo, es urgente crear un sistema de inmigración de primera clase. Es para el bien de nuestras familias, comunidades y todo el país.

Este editorial ha sido producido en asociación con
New America Media, una asociación nacional de medios
de comunicación étnicos, y fue publicada por medios
de comunicación étnicos a través del país esta semana
para crear conciencia sobre la urgente necesidad
de una reforma migratoria.
Le invitamos a que visite la página de Internet: www.newamericamedia.org


Time for immigration Reform is Now

The White House and members of Congress must move quickly on enacting a just and humane immigration reform package that will reunite families, reinvigorate the economy, and remove the term “illegal or undocumented immigrants” from the dialogue in this country. Ethnic media, which reaches over 60 million adults in the United States, calls on Congress to move decisively on immigration reform because there are few issues as important to the nation's well-being as an overhaul of the inefficient, inhumane and economically debilitating immigration system. More importantly, we are also urging our readers and viewers to contact their Senators and Congressmen and let them know that immigration reform must be a national priority.

The immigration system is broken not just for 12 million undocumented immigrants, but also for specialized workers blocked from joining the American economy because of narrow quotas, and mothers and fathers and brothers and sisters of U.S. citizens who must wait for years before being reunited with their families.

Our nation needs comprehensive immigration policies that will replace a broken system of raids and roundups with one that protects all workers from exploitation, improves America's security and builds strong communities. It’s time to end the division between workers, which has allowed big business to exploit both sides. Clearly, working-class citizens and immigrant workers have much in common – dreams of better homes, education for their families and quality healthcare. There is more that brings us together, than separates us. United we can be a strong force for change, changes that that bring more workforce safety and humane conditions.

Immigration is often portrayed as an explosive, divisive issue. In reality it's not. Since the repeal of the national origins quota system in 1965, which discriminated against certain immigrants, a consensus has been building towards an immigration system that respects the country's core values. These include economic opportunity, equality under the law regardless of ethnic background, and an embrace of the world's most innovative, energetic and ambitious workers. Now, with the country facing serious competition from workers abroad, it's more important than ever to create a world-class immigration system. It's for the good for families, good for communities and good for America.

This editorial was produced in association with New America Media (www.newamericamedia.org), a national association of ethnic media, and was published by ethnic media across the country this week to bring attention to the urgency of immigration reform.