Edición No. 552 - 12 al 18 de noviembre del 2008


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primerafila

Los cortes más crueles
Trabajo duro a tierna edad
Franco Ordoñez y Ames Alexander
Escritores de The Charlotte Observer

Muchos antiguos y actuales trabajadores en tres plantas de House of Raeford dicen que es frecuente ver trabajadores menores de edad en las líneas de producción. Foto/John D. Simmons – jsimmons@charlotteobserver.com

Cuatro meses después de cumplir 15 años, Lucero Gayton comenzó a trabajar en el turno de la noche en una planta procesadora de pollos de House of Raeford Farms.
Comenzando a las 11:00 p.m. cada noche, cuando la mayor parte de las jóvenes de su edad estaban dormidas, la tímida adolescente de ojos negros trabajaba en turnos de 10 horas en la planta de Greenville, manejando un filoso cuchillo, cortando músculos de miles de pollos.
“Tenía miedo de cortarme y sacarme un dedo”, dijo al Observer. “Realmente me corté algunas veces”.
Lucero perdió su trabajo el mes pasado en la redada de inmigración más grande que alguna vez fuera llevada a cabo en las Carolinas. Ella fue una de los seis trabajadores menores de edad, de entre 15 y 16 años, encontrados entre los 331 trabajadores detenidos.
Es frecuente ver trabajadores menores de edad en las líneas de producción de House of Raeford, y no sólo en Greenville.
Más de 20 antiguos y actuales trabajadores en tres plantas de House of Raeford - en Greenville, West Columbia, Carolina del Sur, y Raeford, Carolina del Norte- dijeron al Observer que la empresa avícola frecuentemente contrata a trabajadores menores de edad.
Seis actuales y ex supervisores dijeron que los gerentes permitían estas contrataciones para encontrar mano de obra barata y dócil.
Debido a los peligros, las leyes laborales federales y estatales prohíben que alguien menor de 18 años trabaje en una línea de procesamiento de aves.
El ex supervisor Eric Lawson dijo que después de que la empresa inició la planta en West Columbia el año pasado, un director de la fábrica le dijo: “La mayor parte (de los trabajadores) son ilegales o menores de edad. Por lo tanto no cuestionarán nada”.
Lawson fue forzado a salir de su trabajo en abril, después de discutir con sus supervisores, según él. En la serie de reportajes de febrero sobre las condiciones de trabajo en la industria avícola, el Observer divulgó que House of Raeford había sido citada 130 veces por violaciones de seguridad en el lugar de trabajo, desde el 2000 -entre las mayores que cualquier otra empresa avícola estadounidense.
La empresa, basada en Raeford, es una de las mayores productoras de pollo y pavo a nivel nacional con aproximadamente 6,000 empleados y ocho plantas de procesamiento en las Carolinas y Luisiana.
Seguida de la redada del mes pasado, el Departamento del Trabajo inició una investigación sobre posibles violaciones de trabajo infantil.
Miguel Pascal, quien consiguió un trabajo en la planta de House of Raeford en West Columbia cuando tenía 15 años, lo describió como un ambiente peligroso, pero un lugar fácil para encontrar trabajo.
“Nadie me preguntó cuantos años tenía”, dijo.
En una respuesta escrita el viernes, House of Raeford dijo que está siguiendo la ley. Cada solicitante debe presentar una identificación demostrando que tiene 18 años o más. La empresa dijo que se requiere que ellos acepten documentos que parecen ser legítimos y es prohibido solicitar documentación adicional.
“Lamentablemente, la documentación presentada por los empleados no siempre es genuina, o exacta, incluso si parece que lo sea”, dijo la empresa. “También, como sabemos, no todo el mundo dice la verdad todo el tiempo”.
Lucero llega a Estados Unidos
El padre de Lucero no quería que ella viniera a Estados Unidos. Al menos no antes de que cumpliera 18 años. Cuando Lucero lo llamó de la casa de su madre en Oaxaca, México varios meses antes de realizar el viaje a través del desierto, Tranquilino Gayton recuerda haberle dicho que no le permitía venir. El ya vivía en Greenville y periódicamente enviaba dinero a casa.
“Eres demasiado joven”, dijo. “El viaje es peligroso. Permanece en la escuela. Tienes que estudiar”. Pero Lucero estaba decidida a acompañar a su hermana mayor, quien ya había recibido el permiso del padre. Ella sabía de los problemas financieros de la familia. Su madre a veces lloraba cuando no había suficiente dinero para la comida o medicinas. Lucero quería ayudar.
Lucero y su padre se disgustaron por tres semanas. Ella incluso amenazó con mudarse a otra ciudad si su padre no la recibía en Greenville.
“Pensé ...al menos estará conmigo”, dijo Gayton. “¡Bueno!”, él recuerda haber dicho. “Puedes venir”.
Lucero viajó de México a Estados Unidos y luego a Greenville con la ayuda de un contrabandista humano a principios del 2007. Cientos de inmigrantes han tomado un camino similar para trabajar en las plantas de House of Raeford. La empresa ha tenido la reputación de ser un lugar donde los indocumentados pueden conseguir empleo fácilmente, dijeron muchos trabajadores.
Cuando Lucero visitó la planta de Greenville, sin embargo, una mujer detrás del escritorio le dijo que era demasiado joven.
La empleada hizo una pausa y luego le hizo una propuesta, dijo Lucero. “Si paga 300 dólares”, Lucero recuerda las palabras de la mujer, “puedo cambiar su fecha de nacimiento”.
House of Raeford no respondió sobre este incidente específico, pero dijo que es ilegal y va en contra la política de la compañía preguntar o requerir que un solicitante pague para ser contratado. La empresa dijo que ha despedido a empleados de recursos humanos que fueron descubiertos vendiendo empleos.
“Si ella (Lucero) presentó documentación falsa, entonces ella ha violado la ley, así como la política de la compañía”, dijo la empresa. “Hemos auditado nuestros registros de I-9 (formas de elegibilidad de empleo) y no tenemos constancia de que ningún empleado quien haya presentado documentación enseñando que él o ella tenía menos de 18 años al momento de su contratación, se le haya dado trabajo en la empresa.
Adolescente en la línea
Lucero, sentada en el sofá de su sala, apenas aparenta su edad. Con sus piernas apoyadas, gira su cabello amarrado en una cola de caballo mientras habla de sus amigos en México. Mientras la mayor parte de sus antiguas compañeras de clase practicaban deportes, coqueteaban a los muchachos, y asistían a bailes, Lucero atendía turnos de toda la noche en una fábrica de frío concreto, ayudando a convertir miles de aves en cortes convenientes para restaurantes, tiendas y cafeterías.
“No bailo mucho aquí”, dijo.
Lucero, ahora de 16 años, trabajó en una planta, conocida como, Columbia Farms durante aproximadamente 18 meses, primero cortando músculos y luego moviéndose bajo la línea para cortar alas.
Trabajar en una planta de pollos es duro, trabajo sucio.
Los trabajadores permanecen hombro a hombro, haciendo no menos de 20,000 cortes por turno.
Con un cuchillo en su mano derecha, Lucero cortaba los pollos tan rápido como podía. La carne parecía volar.


Trabajar en una planta de pollos es duro. Los trabajadores permanecen hombro a hombro, haciendo no menos de 20,000 cortes por turno. Foto/John D. Simmons – jsimmons@charlotteobserver.com

Las mujeres mayores sobre la línea de procesamiento de la planta de House of Raeford Farms no tenían mayor problema, pero Lucero tuvo dificultades por sus músculos adolescentes.
“Las demás mantenían el ritmo porque eran grandes”, dijo ella. “Era más difícil para mí. Soy pequeña”.
Las compañeras que trataban de ayudar a Lucero dijeron que su edad no era ningún secreto. Anita Bautista trabajó en frente de Lucero. Ella y Lucero a veces intercambiaban sitios cuando la adolescente se quedaba atrás.
“Ella es solamente una niña”, dijo Bautista. “Una chamaca”. Después de su turno, Lucero se quitaba pedazos de grasa de pollo de su ropa. Su piel parecía absorber el olor de la carne. Sus manos palpitantes le quemarían durante horas.
Semanas después de perder su trabajo, dice que algunos dedos todavía le duelen.
Ella se levanta y agarra la botella de una loción caliente analgésica de un anaquel cerca de la cocina.
“Mi padre”, dice, “cada noche frotaba mis manos con esta crema”.
Práctica habitual
Antiguos y actuales trabajadores dicen que Greenville no era el único lugar donde House of Raeford contrató trabajadores menores de edad. Docenas de menores, dicen, también consiguieron empleos en West Columbia y Raeford.
Fernando Arévalo, quien supervisó a aproximadamente 80 trabajadores en la planta de West Columbia, hasta que fuera despedido en octubre, dijo que él sabía de cinco o seis trabajadores menores de edad. Ellos parecían y actuaban como jóvenes, a menudo hablando del modo en que los adolescentes lo hacen, dijo. Arévalo a veces preguntaba sus edades.
“Ellos me decían directamente. 'Tengo 15 años'”, dijo. Otro supervisor todavía empleado en la planta, dijo que la empresa es consciente de los trabajadores menores de edad, pero lo pasa por alto debido a la necesidad de mantener en movimiento las líneas de producción.
“Cuando he dicho que alguien parece demasiado joven, ellos me han dicho que no haga ninguna pregunta”, dijo el supervisor, quien pidió que su identidad sea protegida porque todavía trabaja para la empresa. “Ellos dicen 'usted tiene que asumir que los papeles son reales'”.
Lizzie Mae Harris, quien trabajó como supervisora en la planta Raeford por muchos años antes de salirse en el 2003, estimó que aproximadamente dos docenas de trabajadores en su departamento eran menores de edad.
Los muchachos todavía no se afeitaban, dijo, y carecían de la fuerza para hacer el trabajo diseñado para hombres maduros, como tirar la piel de los pavos. “Uno podía verlos”, dijo ella, “y saber que eran unos bebés”.


Lizzie Mae Harris, quien trabajó como supervisora en la planta Raeford por muchos años, dice que los trabajadores menores de edad carecían de la fuerza para hacer el trabajo diseñado para hombres maduros, como tirar la piel de los pavos. Foto/John D. Simmons – jsimmons@charlotteobserver.com

Miguel Pascal dijo que nadie le preguntó su edad cuando él comenzó a trabajar en la planta de West Columbia. Tenía 15 años cuando le dieron un cuchillo para deshuesar y lo pusieron a trabajar en la línea de producción el año pasado. Su padre dice que a menudo sueña con que su hijo mayor se hubiese quedado en la escuela y hubiese continuado hasta convertirse en un doctor o abogado. Pero, dice, cuando vienes de una familia pobre de las montañas de Guatemala eso es raramente una opción.
“Cuando uno es pobre”, dijo su padre, “debe aceptar opciones que uno preferiría no tenerlas”.
Asegura que es muy común en Guatemala que alguien de 15 años trabaje.
Miguel y su padre dijeron que muchos estadounidenses no entienden las luchas diarias de muchas familias guatemaltecas. Antes de que ellos vinieran a Estados Unidos, la familia no solamente pasaba trabajo para comprar comida. También para pagar por el fertilizante para poder cultivar simples alimentos básicos, como maíz.
Pero muchos creen que los niños no están hechos para tal trabajo. Marcille Chavis, quien trabajó como oficinista de producción en la planta de House of Raeford en Rose Hill, durante aproximadamente 20 años, antes de dejarla en el 2003, dijo que puede recordar haber visto unos 50 trabajadores de la planta, quiénes ella sospechaba eran menores de edad. Cuando ella presionó a uno de los jóvenes que trabajaba en la línea de procesamiento sobre su edad, él admitió que tenía 15 años, dijo.
Todo eso la preocupó. “Buena parte del tiempo ellos no eran lo suficientemente maduros para saber qué hacer en caso de emergencia”, aseguró.
House of Raeford dijo que los supervisores que saben que un empleado es menor de edad, deben reportarlo al departamento de recursos humanos porque es una violación de política de la compañía y de la ley federal.
“Cualquier gerente de la empresa que permita el empleo de trabajadores menores de edad o ilegales, de la misma manera estaría violando la política de la compañía y sería despedido”, dijo la empresa. “Y, de hecho, hemos despedido a empleados solamente por tales motivos”.
Lucero dijo que la redada del 7 de octubre fue uno de los momentos más aterradores de su joven vida.
Varios agentes federales entraron en la planta de Greenville justo antes de las 9:00 a.m.
“La migra”, gritaron los trabajadores.
Lucero dijo que ella y otros trataron de escaparse por una puerta de emergencia. Esta no se movía.
Dijo que llamó a su hermana por su teléfono celular, llorando, para decirle adiós.
Ella fue llevada a una fábrica vacía a aproximadamente 10 minutos de la planta. Le tomaron las huellas digitales y fue interrogada.
Lucero dijo que suplicó a los agentes. Les dijo sobre su padre y su hermana en Greenville.
Lucero fue liberada bajo custodia de su hermana. Le dijeron que sería contactada por autoridades federales.
Ella todavía puede ser deportada. “No me quiero ir”, dijo ella. “Quiero ayudar a mi madre. Sólo he hecho un poco. Quiero hacer más”.
Franco Ordoñez: 704-358-6180


Las leyes estatales y federales especifican la edad en que los jóvenes pueden hacer ciertos trabajos. Algunas disposiciones claves son:

Trabajo no agrícola:
• Los jóvenes menores de 18 años no pueden realizar trabajos considerados riesgosos por las leyes federales - incluyendo la mayor parte de empleos en empacadoras de carne, madereras y techadoras. No se permite a menores de 18 años manejar muchas herramientas eléctricas.
• A los 16 años de edad, los jóvenes pueden trabajar en cualquier empleo no designado como riesgoso por las leyes federales o estatales.
• A los 14 años de edad, los niños pueden trabajar en ciertas ventas al por menor, y expendio de alimentos y gasolina.
• Se permite a los menores cuidar niños, entregar periódicos o trabajar como actores a cualquier edad.

Límites de horas de trabajo:
• Los menores no pueden trabajar durante horas de escuela.
• A los 14 y 15 años de edad no pueden trabajar más de tres horas en día de escuela, o más de 18 horas en una semana de escuela. Tampoco pueden trabajar más de ocho horas en un día que no tienen escuela, o más de 40 horas en una semana sin clases. Además, no se les permitirá trabajar antes de las 7:00 a.m. o después de las 7:00 p.m., excepto en el verano, cuando pueden trabajar hasta las 9:00 p.m.

Trabajo agrícola:
• Los menores de 16 años de edad no podrán desempeñar trabajos considerados riesgosos según leyes federales. Entre los empleos prohibidos están: utilización de maquinaria eléctrica de granja o trabajar en andamios o escaleras de más de 20 pies en el aire.
• A los 14 años de edad, los menores pueden realizar cualquier trabajo agrícola no considerado riesgoso.
• Niños de 12 y 13 años de edad, que trabajen en la misma granja que sus padres, puede realizar trabajos agrícolas no riesgosos.
• Niños menores de12 años pueden trabajar en pequeñas granjas siempre y cuando sus padres lo aprueben.
• Las leyes laborales infantiles no aplican en niños que trabajan en granjas de propiedad o manejadas por sus familiares.
Limitaciones durante horas:
• Los niños no pueden trabajar durante horas de escuela.

Fuente: Departamento del Trabajo

Los cortes más crueles
Menores en el campo de trabajo pasan desapercibidos
Ames Alexander y Franco Ordoñez
Escritores de The Charlotte Observer

Nery Castañeda entró en un trabajo que no era propio para un chico de su edad.
Una tarde del otoño pasado, este oriundo de Guatemala de 17 años controlaba una máquina desfibradora de paneles de madera dañados para convertirlos en un tipo de aserrín utilizado en jardinería. Cuando un compañero de trabajo en la planta de Greensboro regresó de efectuar otra tarea, no vio a Nery - hasta que lo encontró dentro de la desfibradora.
“Una persona no debería morir así”, dijo Luis, el hermano mayor. “...Vino con un sueño y encontró la muerte”.
Décadas después de la promulgación de regulaciones diseñadas para prevenir tragedias como ésta, miles de jóvenes estadounidenses todavía resultan heridos en empleos considerados como inseguros para trabajadores jóvenes. Durante un día típico, más de 400 trabajadores juveniles resultan heridos en el trabajo. En promedio, cada 10 días muere un trabajador joven.
El cumplimiento de la ley ha disminuido, a pesar de nuevas pruebas de que muchos empleadores no hacen caso de las leyes laborales infantiles. Las investigaciones hechas por el Departamento del Trabajo Estadounidense, han disminuido en un 46% desde el año fiscal 2000.
“Hay muchos menores que están siendo solicitados para hacer trabajos que está prohibido para ellos - y han sido prohibidos porque son peligrosos”, dijo Carol Runyan, quien maneja el Centro de Investigación de Prevención de Heridas de la Universidad de Carolina del Norte. “...Nuestro sistema les está fallando”. Más de 3 millones de jóvenes menores de 18 años están empleados.
Las regulaciones prohiben que estos menores realicen una variedad de empleos riesgosos, incluyendo la mayor parte de los trabajos relacionados con el procesamiento de carne.
El mes pasado, en una redada de inmigración realizada en la planta de House of Raeford en Greenville, Carolina del Sur, seis menores estaban entre los trabajadores detenidos.
Tres jóvenes trabajadores dijeron al Observer que ellos tenían menos de 18 años de edad cuando consiguieron empleo en las plantas de House of Raeford, requiriendo que ellos realicen miles de cortes al día con afilados cuchillos. La compañía dice que pide a quienes aspiran un empleo, que presenten una identificación que indique su edad, pero no toda la documentación es exacta.
En Agriprocessors, una gran planta de procesamiento de carne en Postville, Iowa, las autoridades recientemente acusaron a los propietarios de miles de violaciones por trabajo infantil, luego de encontrar que solicitaban a empleados adolescentes que usaran cierras circulares, que limpiaran pisos con poderosas sustancias químicas y realizaran otras tareas peligrosas.
“Las redadas en Postville y Greenville muestran que jóvenes de 15 y 16 años hacen algunos de los trabajos más peligrosos en el país”, comenta Reid Maki de la Liga Nacional de Consumidores.... “Es hora que el Departamento de Trabajo Estadounidense investigue plantas avícolas y mataderos”.
Un estudio en trabajadores de la construcción de 16 y 17 años de edad en Carolina del Norte, publicado en 2006, encontró que más del 80 por ciento hicieron tareas que claramente estaban prohibidas. Una encuesta nacional de jóvenes trabajadores en las áreas de ventas al por menor y servicios, publicada en 2007, encontró que más de la mitad de hombres y más del 40 por ciento de mujeres realizaban tareas prohibidas.
Runyan, quien es co-autora de ambos estudios, dice que la mayor parte de la culpa cae en los empleadores.
“Sospecho que hay empleadores que simplemente no le hacen caso a la ley”, dijo ella. “Y sospecho que hay otros que no tienen ni idea”.

Poco para disuadir a los empleadores
Los empleadores que desobedecen las leyes de trabajo infantil a menudo afrontan pocas consecuencias. La ley federal estipula una pena máxima de 11,000 dólares por cada violación, pero en el 2006 la pena promedio fue menos de 1,000 dólares, según la Liga Nacional de Consumidores. Las penalidades federales totales por violaciones de trabajo infantil, decayeron en un 29 por ciento del 2000 al 2007.
Leyes federales de trabajo infantil cubren a empleadores grandes, así como a pequeñas empresas dedicadas al comercio entre estados. La mayoría de los estados también tienen sus propias leyes de trabajo infantil, que por lo general cubren a pequeños empleadores e imponen restricciones adicionales. Pero las penalidades estatales tienden a ser más pequeñas.
Conforme a la ley de Carolina del Norte, la multa máxima por cada violación es 250 dólares. En casos donde los empleadores fallan en asegurarse que sus trabajadores jóvenes consigan certificados de empleo juveniles, la pena máxima es 50 dólares por cada violación. “No parece ser suficientemente disuasivo”, dice el director de salarios y horarios de Carolina del Norte Jim Taylor, cuya oficina es responsable de hacer cumplir - pero no de escribir- las leyes laborales infantiles del estado.
En Carolina del Sur, la pena máxima por violación es 1,000 dólares por persona, por trabajo.
Los funcionarios del Departamento Federal del Trabajo dicen que han hecho mucho para ayudar a mejorar las condiciones de los trabajadores jóvenes. Alexander Passantino, administrador de la división de salarios y horarios del Departamento de Trabajo del país, dijo a un comité del Congreso en septiembre que los funcionarios han trabajado para reforzar leyes de trabajo infantil, levantar conciencia ciudadana y enfocarse en industrias donde es más probable que trabajadores jóvenes resulten muertos o heridos. El número de jóvenes muertos en el trabajo ha disminuido durante la última década, enfatizó.
Pero los críticos dicen que el gobierno ha hecho poco progreso. Desde el 2001, las cifras de heridas entre trabajadores jóvenes han permanecido prácticamente igual, según el Instituto Nacional para la Salud y Seguridad Ocupacional.
En la audiencia recientemente realizada en el Congreso, preguntaron a testigos si los reguladores están haciendo suficiente para proteger a los menores. Varios dijeron que la respuesta fue no.
“Mucho más puede y debe ser hecho para proteger mejor a nuestros jóvenes de los riesgos y peligros que enfrentan en el lugar de trabajo”, declara Sally Greenberg, directora ejecutiva de la Liga Nacional de Consumidores.
Los peligros de la industria avícola
Las plantas de procesamiento de carne están entre los lugares de trabajo donde se necesitan mejores protecciones, dicen los defensores de menores de edad.
En plantas avícolas, los trabajadores están rodeados por máquinas peligrosas y sustancias químicas. Y a menudo se les exige que hagan cada día miles de cortes con cuchillos filosos, trabajo que puede dejarlos con laceraciones y nervios debilitados y problemas musculares como el síndrome de túnel carpiano.
Pero el Observer encontró que los jóvenes encuentran trabajo en estas plantas.
Elena Luna dijo que ella tenía 16 años cuando fue a trabajar en la planta Mountaire Farms en Lumber Bridge, Carolina del Norte. Al principio, dijo, un funcionario de recursos humanos le dijo que ella no era lo suficientemente mayor. Pero cuando volvió con una recomendación de un primo quien trabajaba en la planta, el funcionario le preguntó si ella podía hacer el trabajo, dijo.
“El dijo, no quiero verte en enfermería o me despedirán”, dijo Luna, ahora de 20 años de edad.
En la línea de procesamiento, comenta, le dieron poco entrenamiento y trabajó con un supervisor que a menudo le gritaba para que se apurara.
Haciendo miles de cortes con cuchillos cada día, sus manos le comenzaron a doler. “A veces no podía sostener el cuchillo”, dijo.
Luna, quien trabajó bajo el nombre de Rosaura, dijo que a menudo sentía ganas de marcharse, pero resistió porque tenía que pagar a miembros de su familia en México, quienes financiaron su viaje a Estados Unidos - y sabía que éste era uno de los pocos empleos que podía conseguir.
Luna dijo que otros menores también trabajaron en la planta. “Yo no era la única”, dijo. “... Todos lo sabían”.
Mike Tirrell, vicepresidente de operaciones de Mountaire Farms, dijo que Luna firmó sus papeles indicando que tenía 18 años cuando fue contratada en el 2005. Ella fue despedida aproximadamente 15 meses más tarde, después de que los funcionarios de la empresa descubrieron que la información de su solicitud era falsa, según Tirrell.
El dijo que no podía hablar de las acusaciones específicas de Luna, pero recalcó que el escenario que ella describió con el funcionario de recursos humanos, violaba la política de la compañía. Negó que la empresa haya empleado a numerosos trabajadores menores de edad.
“Tomamos cada paso que razonablemente podemos tomar para asegurar la elegibilidad de los aspirantes y trabajadores en nuestras plantas, incluyendo nombres y direcciones correctas y edades”, dijo.

El último día de Nery
Nery Castañeda vivió una vida sana. Le gustaba jugar fútbol y se condujo libre de alcohol, cigarrillos y peleas, dijo el hermano de Luis.
En junio del 2007, fue a trabajar para Pallet Express, un fabricante en Greensboro con aproximadamente 80 empleados. Presentó su identificación, que demostró que él tenía 17 años, afirma su hermano.
Luego de varios meses en el trabajo, le pidieron que manejara la desfibradora de paneles de madera, una enorme máquina que convierte paneles de madera dañados en un tipo de aserrín utilizado en jardinería.
El día del accidente, el compañero de trabajo de Nery fue a buscar una carretilla elevadora, dijo Luis. Para el momento en que el compañero volvió, Castañeda había sido devorado por la desfibradora.
OSHA de Carolina del Norte citó a la empresa por ocho violaciones serias, incluyendo fallar en poner guardias de seguridad requeridos en la máquina.
La agencia multó a Pallet Express con 12,000 dólares. El departamento del trabajo a nivel estatal también multó a la empresa con 250 dólares por poner a un menor de edad sin un certificado de empleo juvenil en un trabajo arriesgado, que él no debería haber estado haciendo. La familia, mientras tanto, ha presentado una demanda alegando, entre otras cosas, que la empresa falló en proveer a Nery con el equipo de seguridad apropiado, entrenamiento y supervisión.
La vicepresidenta de la empresa Lynn Bell dijo que no podía comentar sobre el caso porque todavía está en investigación.
Luis vívidamente recuerda ver la cara pálida de su primo esa tarde en octubre del 2007. Hubo un accidente, dijo su primo. Oyendo la noticia, Luis se hundió profundamente en una silla. “No”, gimió. “Era un niño”, dijo Luis.

Flexibles reglas en agricultura
El trabajo en la agricultura es responsable por más muertes en el lugar de trabajo entre niños menores de 15. Sin embargo, las leyes de trabajo infantil son más flexibles en agricultura que en cualquier otro empleador a nivel nacional.
Niños de 12 años – y en algunos casos hasta más jóvenes – son permitidos trabajar en el campo. Jóvenes de catorce y quince años pueden manejar un tractor grande si toman un curso de seguridad. Jóvenes de dieciséis pueden hacer cualquier trabajo agrícola, sin importar cuán peligroso sea.
Sin embargo, defensores de seguridad en el campo de trabajo creen que las leyes son indulgentes, no todo el mundo las sigue. Heather Anderson, defensora de jóvenes trabajadores del campo, describe haber visto niños de hasta seis años trabajando en un campo de blueberries cerca de Whiteville, Carolina del Norte, un día de junio pasado cuando la temperatura alcanzaba los 95 y 98 grados. Anderson, quien trabaja con la Asociación de Programas y Oportunidades para Trabajadores del Campo, dijo que visitó una docena de granjas en el área durante su viaje de dos semanas y “cada día vimos niños”. En algunos de los días, dijo, la temperatura excedía los 100 grados.
El Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional ha empujado para ajustar las reglas federales para proteger mejor a los niños en trabajos agrícolas, pero hasta la presente, ninguna acción ha sido tomada como resultado de sus recomendaciones.
Críticos también aseguran que los reguladores han hecho muy poco para investigar y penalizar aquellos que violan las reglas. En el 2006, justo 2% de las investigaciones hechas por el Departamento del Trabajo eran en agricultura, de acuerdo con la Liga Nacional de Consumidores.
El número de investigaciones de trabajo infantil en el sector agrícola ha bajado de 142 en 1999 a 28 en el 2006. Oficiales federales dicen que hacer cumplir la ley no es su única herramienta. Dicen que han tratado de proteger a jóvenes trabajadores del campo, mediante la creación de anuncios públicos y desarrollo de otros materiales para educar a los padres y a los adolescentes sobre prácticas de seguridad.

Muertes en las Carolinas
En Carolina del Sur, muchos jóvenes trabajadores han muerto en el trabajo en años recientes, de acuerdo con documentos gubernamentales y reportes publicados. Entre ellos:
• En mayo del 2006, Josué Daniel Martínez Castillo de 16 años, estaba trabajando para una empresa de construcción en Jedberg cuando pisó entre las vigas de metal de un techo y calló 20 pies más abajo encontrando la muerte.

• En enero 28, 2003, dos trabajadores – Rigoberto Xaca Sandoval de 15 años y su hermano Moser Xaca Sandoval de 16 – murieron en Blythewood, cuando la trinchera de ocho pies donde estaban instalando conductores eléctricos se derrumbó.

• En marzo 9, 2004, un trabajador de construcción de 16 años, murió al caerse de un andamio de 10 pies de altura a una plancha de concreto.


La Noticia se siente muy orgullosa de haber formado parte de esta excelente serie “Los cortes más crueles”, escrita por reporteros de The Charlotte Observer, al tener la oportunidad de traducir algunos de los artículos al español y presentarlos a nuestros lectores tanto en www.lanoticia.com como en la edición impresa de La Noticia. La traducción fue hecha por el editor Diego Barahona y la directora Hilda Gurdián. El diseño gráfico estuvo a cargo de los diseñadores Malena Benton y Mario Castro.