La humedad en los armarios provoca mal olor y deteriora la ropa, además de abrir la puerta a la aparición de polillas y otros insectos.
La humedad en los armarios es un problema molesto que, sin embargo, tiene fácil solución. Incluso en los cuartos de baño donde la condensación y la falta de ventilación es mayor que en otras estancias de la casa.
Para evitar que la humedad estropee los tejidos de la ropa y surjan manchas oscuras, coloque un trozo de carbón vegetal de barbacoa en las baldas y en los cajones del interior del armario para que absorban la humedad.
Otros consejos
Reparta trozos de tizas por el interior del armario. También puede colocar arroz y sal. Esta claro que esto debe de hacerse de forma prolija para que nuestro armario no se convierta en un caos con alimentos y objetos por doquier. Para que todo quede muy bien presentado, puede colocarlo dentro de pequeñas bolsitas de tela, atadas con una cinta decorativa. Todos estos elementos absorberán la humedad de su armario y evitaran que tus prendas se arruinen o adquieran olores indeseados.
Los zapatos
La humedad es uno de los grandes enemigos de los zapatos de piel, ya que los estropea y afecta a su flexibilidad. Procure guardarlos en un lugar fresco y seco, colocando siempre un trozo de carbón vegetal en el zapatero que no solo absorberá la humedad, sino que funcionará también de ambientador natural evitando así los malos olores.
Otra opción es colocar una bola de papel de periódico en el interior de cada zapato antes de guardarlo que, ademas, ayudará a que no se deformen mientras no se usan.
Evite que los zapatos se amontonen unos encima de otros porque se mancharán y estropearán. Lo mejor es que los guarde en sus propias cajas apiladas.
Para encontrar el par que busca, recorte una ventanita en el lateral de cada caja y protéjala con un trozo de plástico transparente.
El cuidado de las plantas en otoño
En otoño, la lista de tareas que hay que realizar en el jardín es larga. Hay que prestar atención, organizarse y cumplir con cada una de las obligaciones para que el parterre luzca saludable y espléndido. Por ejemplo, a medida que van floreciendo, las plantas anuales se extraen con cuidado de que no caigan al suelo las semillas maduras. Si fuera así, el próximo año podrían brotar en diversos puntos desordenando el aspecto del jardín.
Se siembran en bandejas, en particular la adonis, el agerato, la caléndula y el clavel de China, para disponer de retoños a punto para ser plantados a finales del invierno.
Hortensias
Las hortensias dan en octubre unas flores preciosas que al secarse adquieren un aspecto cerúleo con bellísimas tonalidades. Sería una buena costumbre recogerlas al abrigo de casa porque duran mucho tiempo. Sin embargo, si se quieren disfrutar en el jardín, se puede aplazar la poda hasta que las matas estén en descanso o, incluso, hasta la floración.
Tapizantes
En este período se habrá de limpiar a fondo las plantitas de los taludes y terraplenes. Habrá que eliminar los tallos secos, ajustar los límites de cada planta para evitar que las distintas especies se asfixien unas con otras durante la recuperación vegetativa y, por último, arrancar las malas hierbas. Todo esto se realizará después de haber mojado abundantemente el terreno. Si se trata de vegetales perennes, conviene recordar que no hay que intervenirlos si no han perdido las hojas.
Acodos y estacas
La reproducción vegetativa se puede realizar con éxito en este período con especies como el aucuba, el lauroceraso, la camelia y otras plantas perennes. También se obtienen buenos resultados con arbustos como la espirea y la forsythia.
La humedad natural que penetra entre los pequeños orificios de la envoltura es suficiente para el acodo, mientras que la estaca se ha de enterrar bajo una cobertura de espesor grueso.
Las rosas
Casi todas las rosas están aún en floración hasta mediados de octubre, pero desgraciadamente están amenazadas por el moho blanco, la mancha negra y otras enfermedades criptogámicas propias de la humedad y la temperatura suave. Además suelen tener los capullos recubiertos de afídidos. Es indispensable aplicar los tratamientos adecuados, recoger las hojas enfermas y quemarlas. En esta época todavía aparecen rebrotes silvestres entre las raíces y por debajo del injerto, que acaban por agotar las plantas si no se arrancan inmediatamente.
Trucos de limpieza
Su hogar se merece un trato especial. Cosas tan simples como la sal, el vinagre, el limón o el bicarbonato de sodio, pueden ayudarle a que cada rincón reluzca, sin mucho gasto económico y cuidando el medio ambiente.
Horno: mientras todavía esté caliente, límpielo con un trapo húmedo y bicarbonato. Cuando se derrame algún alimento sobre las bandejas o la superficie del horno, aplique enseguida un puñado de sal. Después le será mucho más fácil limpiarlas.
Ollas: en las cazuelas esmaltadas, el mejor remedio para sacar los restos de comida es llenarlas de agua y sal y dejarlas hervir a fuego lento. Si las ollas están quemadas, hierva un puñado de sal gruesa a fuego lento durante una hora. Retírela del fuego y déjela en remojo durante toda la noche. Luego, lavar como siempre.
Termos: para eliminar el mal olor que dejan las bebidas en su interior, humedezca un paño en vinagre e introdúzcalo en el recipiente durante varias horas. Verá como el mal olor se esfuma.
Plomería: para desinfectar y eliminar los malos olores de las cañerías, haga una mezcla con un cuarto de litro de agua y una cucharadita de levadura de pan. Tire la mezcla por el desagüe y por la mañana haga correr agua bien caliente o hirviendo.
Cucarachas: Existe un remedio casero económico y muy efectivo para acabar con las cucarachas. Mezcle harina, yeso, azúcar y bicarbonato de sodio y póngalo en pequeños recipientes en las esquinas de su casa. Morirán atraídas por la mezcla.
Sanitarios: para dejar su bañera y su lavabo relucientes y brillantes, repáselos con un paño húmedo mojado en vinagre caliente. Deje actuar una hora y enjuague, los resultados saltarán a la vista.
Plancha: Para que su plancha se deslice mejor, limpie la base con un papel empapado en aceite y sal. Después enjuague bien y repase con un trapo seco para que su ropa no se ensucie. Si lo que desea es eliminar las quemaduras por exceso de calor, frótela con cera de vela cuando aún esté templada.
Conserve el calor dentro del hogar
El aislamiento de la vivienda es fundamental para evitar fugas de calor durante la época de frío. En muchas ocasiones, una gran parte de la energía consumida en calefacción se pierde innecesariamente debido a un mal aislamiento térmico de los hogares, a pérdidas de calor importantes por un mal cierre de puertas y ventanas, etc.
Aproveche el sol
La forma más sencilla de mantener el calor en el hogar consiste en facilitar la entrada del mismo durante las horas de sol del día subiendo las persianas y abriendo los visillos. De esta forma aprovechamos el calor de la luz natural. En cambio, al anochecer debemos cerrar cortinas y persianas para evitar la pérdida de calor por los cristales.
Ventile
Otra medida básica que reduce las necesidades de calor es ventilar la vivienda el tiempo justo. En condiciones normales, diez minutos son suficientes para lograr que el aire de la habitación se renueve totalmente. Tener las ventanas abiertas más tiempo no resulta más higiénico, sino que lo que conseguimos es perder más calor y reducir la temperatura de la vivienda.
Aislamiento
El aislamiento en fachadas, ventanas, techos y suelos es nuestro principal aliado. La fugas de calor al exterior se producen por paredes, ventanas y persianas, principalmente, por lo que si aislamos bien estos elementos podremos ahorrar hasta un 40% en el gasto de calefacción.
Paredes exteriores
Es conveniente proteger perfectamente con materiales aislantes las paredes ya sean huecas o macizas. Existen diversidad de materiales para reforzar las paredes como son las placas de madera, el poliestireno o las más sofisticadas láminas de aluminio chapado.
Ventanas
En el caso de ventanas sencillas las pérdidas de calor pueden ser hasta cuatro veces mayores que si se poseen dobles ventanas. Aún más eficaz es el doble acristalamiento con cámara de aire en su interior que evita escapes de hasta un 40% del calor. En cualquier caso, si no opta por el doble acristalamiento y las ventanas no cierran herméticamente debe instalar burletes adhesivos o bandas de espuma sintética o de goma, al igual que fijar los cristales con masilla o silicona. Con la instalación de estos burletes puede ahorrar entre un 5 y un 10% de energía.
Persianas
La caja donde se enrolla la persiana es otro punto de fuga del calor. Para poder evitar pérdidas puede aislarse con paneles de corcho la estructura de la cara interior de la caja, además de sellar las rejillas con masilla o silicona.
Puertas
En las puertas que dan al exterior pueden instalarse también juntas o burletes y utilizar para la parte inferior de las mismas perfiles especiales que no permiten la entrada de aire del exterior.
Techos
Los últimos pisos de los edificios suelen ser los más fríos en invierno ya que la mayor cantidad de calor se desprende por el tejado. Para evitar la falta de aislamiento los inquilinos pueden instalar un falso techo de placas de yeso laminado o cubiertas a dos aguas que evitan la pérdida de calor al formar una cámara de aire.
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