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| La historia de Juan: Indocumentado pero no anti-americano Sally Kohn La primera cosa que noté de Juan cuando lo conocí fue su presencia, Juan es seguro, el tipo de persona con potencial para ser líder en cualquier campo que elija. La segunda cosa que uno nota de Juan es la tristeza en sus ojos. Su país, el único hogar que él ha conocido, decide que su potencial es irrelevante, que no importa la cantidad de talento, pasión, visión y motivación que pueda tener para superar el hecho de que él y su familia una vez cruzaron la frontera de nuestra nación sin permiso. Es como que Juan, la persona, no existe. En nuestro país, él es tratado como un número, uno que debe ser reducido o temido. El miedo es una de las fuerzas dominantes de motivación y manipulación en la política de hoy. Algunos han tratado de convencernos que debemos tener miedo de los inmigrantes, explotando nuestro temor acerca de nuestros trabajos, cuidado de salud y la economía, mientras que señalamos nuestros dedos a los inmigrantes diciendo que ellos son la causa de nuestros problemas. Estos son problemas que han existido por años, profundos defectos en la distribución de riqueza y oportunidad en nuestra sociedad, y los inmigrantes indocumentados son los últimos chivos expiatorios. El miedo es usado para distraernos mientras los problemas reales siguen creciendo. ¿Qué más entonces? La emoción más respetada mutualmente, donde el destino de uno está entrelazado con el del otro, donde usted no puede estar realmente seguro si el otro está en peligro, donde no estamos verdaderamente libres si ellos están prisioneros, ni realmente felices si ellos son infelices, nosotros llamamos a eso amor. Me refiero al moral, también amor espiritual, un sentimiento de conexión con otros seres humanos, y sus luchas son nuestras luchas, su dolor nuestro dolor. ¿En qué momento cerramos las fronteras al sueño americano? ¿Hemos decidido que hemos repartido suficiente amor y justicia o que no hay suficiente para repartir? ¿En una nación fundada en la idea de que la libertad e igualdad y oportunidad son recursos renovables y que más es mejor, hemos alcanzado el punto más alto del amor y lo hemos agotado? El escritor CS Lewis escribió, amamos saber que no estamos solos. Y nosotros no estamos solos. Y como nación, estamos bendecidos por la generosidad de generación sobre generación de inmigrantes que han venido a nuestras fronteras y nuestros puertos para hacer una vida mejor para ellos y mientras tanto, hicieron un país mejor para todos nosotros. Es la nación que, a pesar de sus dolores de crecimiento en el camino hacia la justicia, es uno de los que debemos estar orgullosos de amar. Y Juan, como millones esperando en las puertas del sueño americano, ama a su país y pide a cambio nuestro amor. Sally Kohn es estratega ejecutiva de campañas para el Center for Community Change. Juan's Story: Undocumented But Not Un-American Fear is one of the dominant motivating and manipulating forces in politics today. Some have tried to convince us that we should be afraid of immigrants, exploiting our fear about our jobs, healthcare and the economy, while pointing fingers at immigrants and saying they're the cause of our problems. These are problems that have existed for years, deep flaws in the distribution of wealth and opportunity in our society, and undocumented immigrants are just the latest scapegoats. Fear is used to distract us while the real problems only grow. What else, then? The most mutually respectful of emotions, where your fate is entwined with another's, where you could never be truly safe if they are in danger, truly free if they are imprisoned, truly happy if they are unhappy, we call that love. I mean the moral, even spiritual love, a deep feeling of connection to other human beings, that their struggles are our struggles, their pain our pain. At what point did we close the borders on the American dream? Did we decide we've dished out just enough love and justice or that there's not enough to go around? In a nation founded on the idea that freedom and equality and opportunity are renewable resources and the more the merrier, have we achieved peak love and tapped out? The writer CS Lewis wrote, We love to know that we are not alone. And we are not alone. And as a nation, we are blessed by the bounty of generation upon generation of immigrants who have come to our borders and our shores to make a better life for themselves and, in so doing, make a better country for us all. It is the nation that, despite its hiccups and growing pains on the path to justice, is one that we should be proud to love. And Juan, like millions waiting at the gates of the American dream, loves his country and asks for our love in return. Sally Kohn is a senior campaign strategist for the Center for Community Change. |
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