|
|
||
|
|
|
Locales Nacionales Editorial Negocios y Economía Comunidad Salud Educación Notas en breve Inmigración Impuestos trabajo Deportiva Vivienda Contáctenos Subscribase Anuncie Español English Careers About Us Home |
|
|||||
| El pan nuestro de cada día dánoslo hoy Russell B. Hilliard, Sr. Cerca de 25,000 personas mueren cada día a causa del hambre o por asuntos relacionados al hambre. A fin de entender y lograr captar este creciente problema, uno debe considerar el hecho de que anualmente 15 millones de niños mueren de hambre. Estas condiciones existen en un mundo lleno de abundancia. La raíz del problema radica en el uso de los recursos naturales: El costo de un misil alimentaría a una escuela repleta de niños hambrientos diariamente y por un período de cinco años. La devastación tras el terremoto en Haití ha sacado a la luz la enorme pobreza y hambruna existente aún en el mundo occidental. La respuesta que ha habido para atender las necesidades de Haití ha sido maravillosa y de gran inspiración. Sin embargo, los países con mayor riqueza no deben olvidar la situación apremiante de estas personas plagadas de una pobreza perenne. La raíz del problema se puede hallar en las naciones más ricas, como resultado del despilfarro de recursos en armamento militar en lugar del cuidado responsable por la humanidad. Aunque esta declaración pueda resultar difícil para todos aquellos que hayan servido al país en las Fuerzas Armadas, hemos llegado al momento en que debemos recordar las palabras de Mahatma Gandhi: Estoy preparado para morir, pero no hay causa válida por la que pueda estar preparado para matar. Esta es la voz de un hombre lleno de valentía, una fuerza de acción pacífica y no violencia que movilizó a India hacia su independencia del Imperio Británico. Una vida marcada por la paz fue demostrada a plenitud por este hombre, bajo en estatura, pero grande por su fuerza. Gandhi de hecho murió bajo la mano de la violencia. Antes de que Gandhi recibiera el impacto del disparo, recordó al mundo entero de su día,y aún hoy que La pobreza es la peor forma de violencia. Han pasado tantos años luego de la vida de Gandhi, y las naciones ricas (ricas en deuda) continúan elaborando presupuestos que niegan la existencia de personajes tales como San Francisco de Asís, Mahatma Gandhi, Dr. Martin Luther King, Jr. y César Chávez. ¡Mientras tanto, la pobreza y hambruna continúan arrasando vastas regiones del Planeta Tierra! ¿Acaso las naciones ricas continuarán gastando trillones de dólares en armamento, ametralladoras y otras máquinas efectivas en la matanza? ¿Interpondrán sus intereses nacionales por encima del llanto incesante por comida, hospitales, medicinas, escuelas, en suma, el llanto de un mundo entero sumido en la hambruna y la enfermedad? ¿Continuarán estos países la ardua tarea de llevar un gigantesco (y costoso) mazo, o será que por fin escucharán las voces que desde el horizonte se levantan en angustia clamando para ayuda? Gandhi sigue hablando a las naciones ricas, otra vez acerca de las mortales máquinas militares, diciendo: Me opongo a la violencia porque en cuanto parece que logra hacer bien, el bien resultante es solo temporal: y el mal resultante es permanente. Uno de los males permanentes resultantes es la pobreza, aquella pobreza a la que la Madre Teresa dedicó su vida de forma vibrante para aliviar a los pobres desposeídos y exánimes de tantas naciones. En una nota cargada de desafío Gandhi dejó una premisa a ser considerada por las naciones ricas: La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer bastaría para resolver la mayor parte de los problemas del mundo. Las palabras de Jesús hacen eco a través de los siglos: . . . en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (Mateo 25:45) Give Us This Day Our Daily Bread About 25,000 people die every day of hunger or hunger-related causes. To grasp this growing problem, one must consider the fact that every year 15 million children die of hunger. These conditions exist in a world of abundance and plenty. The root of the problem lies in the use of natures resources: For the price of one missile, a school full of hungry children could eat lunch every day for five years. (World Hunger: Hope for the Future). The devastation in Haitis earthquake showed the enormity of hunger and poverty even in the Western World. Response to Haitis needs has been, indeed, amazing and inspiring. Yet, the richer countries must not forget the plight of these persons plagued by ongoing poverty. The root problem is to be found in the richer nations squandering their resources on military hardware rather than on caring for humanity. Though the following statement may be hard for every person who has served his/her country in the armed forces, it is time to remember the words of Mahatma Gandhi: I am prepared to die, but there is no cause for which I am prepared to kill. Here is the voice of a man of courage, so strongly nonviolent that he moved India to independence from the British Empire. An authentic life of nonviolence was shown by this man--short in stature, but tall in strength. Gandhi did die by a violent hand. Before Gandhi was shot, he reminded the world of his day -and today- that Poverty is the worst form of violence. So many years after the life of Gandhi, the rich nations -now rich in debt- continue to build their budgets as if Saint Francis of Assisi, Mahatma Gandhi, Dr. Martin Luther King, Jr., and César Chávez of the United Farm Workers Union had never lived. In the meantime, poverty still continues to ravage vast regions of Planet Earth! Will the rich nations continue to spend trillions of dollars only for armaments, guns, and other killing machines? Will they put their national interest above the cry for food, hospitals, medicines, schools -in a word, the cry of a world that is hungry and sick? Will these countries continue to carry a big (costly) stick, or will they hear the voices on the horizon calling for help? Gandhi stands to speak to the rich nations once again about their military machines: I object to violence because when it appears to do good, the good is only temporary: the evil it does is permanent. One of its permanent evils is poverty, the kind that Mother Teresa gave her life to alleviate among the poor and suffering of many nations. On a challenging note, Gandhi left a hopeful premise for the rich nations to ponder: The difference between what we do and what we are capable of doing would suffice to solve most of the worlds problems. |
||||||
|
|