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Lenguajes de una madre
Existen ocho tipos de lenguaje, que las madres usan para moldear la personalidad y la percepción de la vida de sus hijos. Afecto puede demostrarse a través del toque físico, acciones especiales, palabras cariñosas. El sentido de protección se refiere al instinto maternal de cuidar, alejar del peligro, atacar si es necesario con tal de proteger al hijo. Es sentirse bajo las alas del ave, bajo la sombra del árbol, es volver a la placenta y disfrutar de su manto tibio. Independencia, comienza con el corte del cordón umbilical y es un proceso delicado, donde poco a poco el hijo cobra su propia identidad orientado por las acciones y palabras de confianza de la madre. La madre concede espacio, autonomía y fuerzas para que el hijo tome sus propias decisiones, ya sean buenas o malas, son nuestras propias decisiones las que nos llevan a crecer. Belleza, se refleja en la autoestima que concede la madre al hijo con palabras positivas y enriquecedoras. Parecería que la autoestima es algo que se forma privadamente en cada individuo, pero, la verdad es que la autoestima tiene su origen en las palabras y el ambiente positivo, creativo, y enriquecedor que la madre crea para sus hijos. Belleza también tiene que ver con la estética personal, estar arreglados, limpios, vestidos bonitos, orden en la casa, así como inculcarle al niño el amor y respeto por el medio ambiente y la naturaleza. Conocimiento, se enseña creando oportunidades de aprendizaje en el niño y desarrollándole la curiosidad. No sólo consiste en enviar al niño a la escuela para que aprenda, sino en la información particular que cada padre le da a su hijo, y en la sabiduría que el padre le concede a su hijo, al reflexionar sobre temas que muchas veces ni los libros enseñan. Miedo, el miedo limita el razonamiento y niega la capacidad de resolver problemas de una forma activa y realista. Es algo natural que todos sentimos algunas veces y la madre debe enseñar a su hijo a enfrentarlo y vencerlo, Vamos al closet oscuro para conocer a tu amigo el monstruo. Límite, es de gran ayuda, ya que concede seguridad al niño. Todo tiene una medida, un nivel de tolerancia, un punto donde más allá es peligroso. Los límites conceden estructura en la vida del niño, se traducen en consecuencias concretas. Sacrificio. Es dar sin esperar, es esperar por el bien del niño. Hay que tener mucho cuidado con este sacrifico, ya que la felicidad de la madre es tan importante como amar a sus hijos. Una madre sacrificada pero infeliz, puede reflejar su infelicidad en sus hijos, haciéndoles la vida imposible y hasta puede hacer infeliz la vida del niño también. Confianza, se transmite al niño al enseñarle a creer en él mismo, en demostrarle que él o ella lo pueden. Es también la capacidad de creer en otros, y apreciar las cualidades de quienes le rodean. Es entender los límites y capacidades de cada persona. Es saber quien eres y qué eres capaz de hacer. |
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