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El mito de la maternidad
La idea de la maternidad ha tenido muchas interpretaciones y significados desde el punto de vista religioso. En las religiones cristiano-judías apreciamos historias conmovedoras como la del Rey Salomón y las dos mujeres que clamaban ser madres del mismo niño. Para reconocer a la verdadera madre, Salomón propone partirlo en dos, lo que conmueve inmediatamente a la verdadera madre quien prefiere cederlo a la mala. Salomón se da cuenta en ese instante quién es la madre. Recordemos también la historia de Moisés, donde por primera vez podríamos hablar de la primera familia multicultural al referirnos a Moisés criado por una egipcia. A pesar de que estas religiones están marcadas por el patriarcado, donde el hombre tiene más poder que la mujer, se exalta la figura de la madre y se culmina en la adoración de la Virgen María, para los católicos. La Virgen es una figura que ejemplifica a la maternidad de una manera sublime. En la religión Hindú se demuestra la adoración a diosas que representan cualidades específicas. Durga/Kali: fortaleza; Lakshmi: prosperidad y abundancia; Saraswati: conocimiento. En las culturas africanas del oeste, afro caribeñas, y afro brasileñas se reconoce la figura de la diosa de la creación Yemaya o Yemalla. Esta diosa es la diosa protectora de los niños. La tribu africana de los Yoruba afirma lo siguiente: A pesar de que los Budistas no exaltan a la madre de una manera tan obvia en la rama espiritual, si predominan símbolos maternales representados en el arquetipo femenino de Bodhisattvas, quien es la madre suprema. En el corazón de la ciudad de México, se levanta un monumento a La Virgen Madre donde está impreso en relieve: Porque su maternidad fue voluntaria, palabras que reflejan la asociación que la virgen tiene con esta sociedad. La escritora Mexicana Rosario Castellanos (19251974), señala que la mujer mexicana no se realiza completamente como mujer hasta que no demuestre su fertilidad y se convierta en madre. Esta verdad se hace palpable también en Irán, India, China, Korea, y muchos países latinoamericanos donde ser madre se convierte en un pre requisito de aceptación social. Sin embargo, es imposible estereotipar a la madre dentro de una cultura específica ya que cada mujer tiene una personalidad diferente y es un ser multidimensional. A pesar de la información y globalidad en que nos sumergimos, se percibe todavía mucha presión hacia el rol de la madre. Se culpa a la madre de las fallas del niño, parecería que la madre debe leer la mente del niño y sus deseos deben solamente reflejar los deseos de sus hijos. Se culpa en muchos casos a la madre por el descontento del niño. Esto causa expectativas falsas de la maternidad, pues la madre cada vez más se da cuenta del mundo personal que vive en ella independientemente de su rol de madre. Cada mujer debe llegar a sus propias conclusiones sobre la maternidad pues hay cientos de estilos, y muchas formas de amar. Es positivo tener un modelo a seguir, pero quien quita que seamos mejor que ese modelo lineado dentro de una religión específica. Pues definitivamente el mito de la maternidad es una creación social dinámica que evoluciona al paso del tiempo. |
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