Inicio Opinión A diferencia de Trump, los inmigrantes sí tienen claras sus cuentas fiscales

A diferencia de Trump, los inmigrantes sí tienen claras sus cuentas fiscales

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Unlike Trump, immigrants have their accounts in order

Si hay algo que el inmigrante en este país, cualquiera que sea su estatus, tiene claro desde el principio de su odisea en este espacio geográfico del mundo es, sí o sí, la obligación de pagar y declarar impuestos. Es, sin lugar a dudas, la principal de las reglas del juego para entender cómo se sostiene el funcionamiento del sistema en que, a pesar de las graves diferencias que persisten en la distribución del ingreso, todos, ricos y pobres, deben participar. Bueno, a decir verdad, casi todos.

Tras la investigación de The New York Times a las cuentas del presidente Donald Trump, nos percatamos de que quienes deberían predicar con el ejemplo logran esquivar, desde una perspectiva tramposa, esa responsabilidad que creíamos compartida.

Básicamente nos dicen las conclusiones de la investigación del diario neoyorquino que durante casi una década, entre y , el ahora mandatario evitó el pago de millones de dólares en impuestos y que, contra toda lógica para un empresario que ha presumido de abundancia, lujo y derroche, tuvo pérdidas por más de 1,000 millones.

El ardid inmediato del presidente, por supuesto, ha sido recurrir a la explicación del refugio fiscal que como táctica normal tenían derecho a utilizar los promotores inmobiliarios como él en aquella época. Pero si ese iba a ser su mejor argumento, ¿por qué no dio a conocer sus declaraciones fiscales como se le pedía y por qué no lo dijo en su momento para evitar las especulaciones que, hoy por hoy, se confirman sobre un hombre que se ha burlado de todos en relación con la parte del contrato social con esta nación que le correspondía?

Mucho se ha despotricado desde la Casa Blanca actual contra los inmigrantes, sobre todo los indocumentados, en torno a la supuesta carga que representan para Estados Unidos, retórica barata promovida hasta el cansancio e inoculada en ciertos sectores de la sociedad estadounidense. Pero estudio tras estudio ha refutado ese claro ataque a las contribuciones que responsablemente sí hacen las comunidades inmigrantes.

Por ejemplo, los indocumentados pagaron más de 27,000 millones en impuestos —federal, estatal y local— en , según el estudio realizado por New American Economy, que además reveló que este sector de la población tuvo un poder de compra que rebasó los 200,000 millones.

Asimismo, encontró que los beneficiarios de DACA ganaron más de 23,000 millones y pagaron 2.2 mil millones en impuesto federal y 1.8 mil millones en impuestos estatales y locales; en tanto los beneficiarios de TPS pagaron 891 millones en impuesto federal y otros 654 millones en impuestos local y estatal.

Otro estudio realizado por The Institute on Taxation and Economic Policy (ITEP) detalla que, en promedio, los inmigrantes indocumentados entregan al fisco cada año 11.74 mil millones, pagando un promedio de 8 de sus ingresos, en comparación con solo el 5.4 que paga el 1 más rico de contribuyentes del país, un desbalance más en esta ecuación que francamente ya destila irritación social.

El ITEP añade que los indocumentados también pagan, por supuesto, unos 2.2 mil millones en impuestos estatales sobre la renta y unos 3.6 mil millones en impuestos a la propiedad, dinero que se utiliza para el financiamiento de escuelas públicas, servicios de salud públicos, recolección de basura, mejoras en carreteras, entre otros que, paradójicamente, no pueden usar, como Seguridad Social o el servicio de salud Medicare.

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