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Cómo enfrentar conversaciones difíciles

Cómo hacer de nuestras conversaciones más incómodas una experiencia menos desagradable y más productiva

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“Haz una cosa que te asuste cada día” – Eleanor Roosevelt

Es normal que hayan retos en nuestro día a día que realmente no queremos enfrentar. Un proyecto que nos cuesta comenzar, encontrar la motivación para ir al gimnasio, o tener esa conversación difícil.

Tanto personal como profesionalmente, hay cosas que nos cuesta conversar. Discutir sobre el salario con el jefe, decirle a tu pareja lo que te está molestando, hablar con tu amigo sobre un problema que tienen. Estas conversaciones requieren ser vulnerable e implican un grado de incomodidad, y por ello tendemos a evitarlas. Pero es precisamente por eso que es tan importante tenerlas, y no tiene que ser una tortura. Intenta llevar a cabo estos consejos de distintos expertos para hacer el proceso más efectivo y llevadero:

1. En primer lugar, reconoce el valor de tener la conversación -y el costo de no tenerla. Anthony Robbins recomienda, cuando queremos convencernos de algo, hacer un análisis de cuánto nos está costando el no hacer algo. Sí, esa conversación va a ser incómoda. Pero, ¿cuánta incomodidad más soportaremos al no tenerlas?

2. En segundo lugar, es sumamente importante practicar conscientemente la empatía. “Ponerte en los zapatos del otro” significa estar dispuesto a pasar un tiempo pensando en cómo se siente la otra persona, y estar dispuesto a preguntarle y escuchar realmente.

Planificar la conversación puede ser de gran ayuda. Esto significa aclarar por qué tienes la conversación, qué quieres lograr, y cómo vas a abordarla. Sin embargo, la flexibilidad es importante. En palabras de la Crítica de Negocios de Harvard Rebecca Knight: “Planifica, pero no escribas un guión”.

3. Por último, usa el “sandwich de malas noticias”. Recomendado por el Consejo de Coaches de Forbes, esta técnica implica rodear un comentario negativo o difícil con dos positivos. De este modo, la otra persona será más receptiva. Comienza con un comentario positivo sincero, luego haz el comentario difícil, y cierra con otro comentario positivo.

Mientras más aprendamos a encarar conversaciones difíciles, más disminuiremos su dificultad, y veremos los efectos positivos que esto tendrá sobre nuestra vida personal y profesional.

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