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Decisiones: ¿Cómo tomarlas efectivamente?

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Antes de describir cómo deberían tomarse las decisiones, resulta conveniente explicar por qué se toman. En primer lugar, se toman decisiones al estar frente a un problema. El término problema debe ser entendiendo como un desequilibrio circunstancial y temporal que, a pesar de generar inconvenientes, puede ser resuelto.

En este sentido, es de gran importancia reconocer si ciertamente la situación que se presenta es un problema, como por ejemplo cambiarse de trabajo o mudarse, mientras que otros temas como la muerte son hechos inmutables. Luego de determinar si la situación es realmente un problema o no, hay que definir qué tipo de decisión amerita, si una de naturaleza intuitiva o una racional.

Una decisión tomada de forma intuitiva, supone un proceso inconsciente que se desprende de la filtración de las experiencias. En otras palabras, a través del conocimiento construido con la práctica el individuo puede reconocer la situación, y relacionar sus conocimientos previos con la información obtenida en el momento para seleccionar una alternativa. Este tipo de determinación es usada, generalmente, en situaciones urgentes en las que no se dispone de tiempo. Por ejemplo, en presencia de un incendio, un individuo rápidamente apela a sus conocimientos previos acerca de los incendio y cómo salir de uno, y los relaciona con las características de la situación en la que se encuentra para seleccionar una alternativa de cómo escapar del mismo.

Aunque pareciera que se pueden enumerar pasos para tomar este tipo de decisiones, es un proceso virtualmente imperceptible, en el que en un corto período de tiempo, el individuo selecciona una alternativa para resolver de forma inmediata la situación.

Además de ser el método usado en situaciones de emergencia, también es utilizado cuando el individuo no cuenta con muchos conocimientos previos a partir de los cuales pueda inferir, cuando se tienen múltiples soluciones viables y adecuadas o cuando el tiempo es limitado. Un alto nivel de incertidumbre, también conlleva a este tipo de decisiones. Es importante resaltar que una decisión tomada de forma intuitiva no es sinónimo de una decisión tomada a la ligera o irracionalmente, sencillamente puede ser entendida como una medida presentida y espontánea.

Por otro lado, existe otro tipo de decisión que se lleva a cabo de manera estructurada ya que requiere de tiempo. La decisión racional se fundamenta en un modelo que plantea seis pasos o acciones que el individuo debe ejecutar para seleccionar una alternativa frente a un problema:

1. Definir el problema:
En otras palabras, identificar la causa que genera una diferencia entre el estado óptimo en el que se desea estar y la realidad. Determinar de forma incorrecta el problema trae consigo una toma de decisiones ineficiente. Lo anterior se debe a que, aunque se seleccione y ejecute una alternativa y esta produzca cambios, estos no van a ser los deseados puesto no se cambiará la situación desde la raíz. En este sentido, el problema debe definirse de forma clara, tratando de disponer de la mayor cantidad posible de información referente al problema.

2. Identificar los criterios de decisión:
Reconocer que elementos le son de valor o importancia para la persona. En este paso, juegan un papel muy importante los intereses, gustos, preferencias y valores en el tiempo; estos pueden variar de una persona a otra.

3. Distribuir el peso de los criterios:
La persona debe otorgar grados de importancia a esos intereses, gustos, preferencias y valores. De esta manera podrá determinar sus prioridades y saber cuáles cosas son imprescindibles y cuáles no.

4. Desarrollar las alternativas:
Generar una serie de posibles alternativas o soluciones al problema tomando en cuenta los criterios de decisión y su importancia.

5.Evaluar las alternativas:
Esto requiere un análisis de las mismas, considerando sus pros, sus contras, su efectividad y su viabilidad en concordancia con los criterios previamente establecidos.

6. Seleccionar la mejor alternativa:
La persona, luego de haber estudiado a fondo la situación, debe escoger aquella que produzca el valor más alto, y ejecutarla.

La toma de decisiones es una habilidad para la vida, por tanto toma tiempo desarrollarla. Los problemas son parte de la cotidianidad. Aprender a resolverlos efectivamente, brinda nuevas oportunidades de crecimiento.

Para más información consulte: Harvard Business Review

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