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Latina que estuvo refugiada en santuario recibe residencia permanente

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Minerva Cisneros García
Minerva Cisneros García con su abogada Helen Parsonage

Minerva Cisneros García, una inmigrante quien escapó de su orden de deportación refugiándose en una iglesia de Carolina del Norte, recibió el 2 de mayo su estatus de residente permanente, por parte de la Corte de Inmigración de Charlotte.

“Después de casi 20 años en Estados Unidos, con una orden de deportación, varios meses en santuario y una exitosa moción para reabrir su antiguo caso, ¡hoy la corte otorgó a Minerva el estatus de residente legal y permanente!”, dijo la abogada Helen Parsonage, quien acompañó a Minerva.

Del santuario a la residencia

La madre mexicana se convirtió en la segunda inmigrante indocumentada en ser acogida por una iglesia en Carolina del Norte, cuando en junio del 2017 ingresó a la iglesia “Congregational United Church of Christ”, junto a sus dos hijos menores, Antonio y Mateo que en aquel entonces tenían 6 y 3 años de edad, y nacieron en este país. Su hijo mayor, Eduardo, quien es no vidente estuvo al cuidado de amigos de la familia.

“No me dejaron otra opción, tuve que hacerlo para dar más tiempo a que las autoridades de inmigración den una respuesta positiva”, dijo Minerva a La Noticia.

Odisea legal

En 2013 el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) le otorgó la remoción de su deportación debido a las necesidades especiales de su hijo mayor, y desde entonces debía presentarse cada año en las oficinas de Charlotte. Sin embargo en su cita del 16 de mayo del 2017, ICE le ordenó salir del país.

Tras una intensa batalla legal, un juez migratorio de Texas eliminó una orden de deportación que tenía desde el año 2001, según citó su abogada Helen Parsonage. Sin embargo la inmigrante debía acudir a una cita con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en noviembre de ese año.

Minerva y sus dos hijos pequeños permanecieron en la iglesia durante cuatro meses, hasta octubre del 2017, cuando recibió la noticia de la derogación de la orden de deportación.

Luego de presentarse a la cita en las oficinas de Charlotte, los agentes migratorios resolvieron no deportar a Minerva, pero deberá usar un monitor electrónico en su tobillo mientras se resolvía su caso en la corte.

La madre latina tuvo que presentarse con Inmigración cada dos meses para revisar el monitor electrónico.

Finalmente el 2 de mayo del 2019 recibió su estatus de residente. “Es el mejor día de mi vida”, escribió Minerva en su página de Facebook, acompañada de su abogada y miembros de la iglesias que la acogió.

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