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Un monumento contra las leyes discriminatorias

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Un monumento contra las leyes discriminatorias

El Salón de Estatuas del Congreso (National Statuary Hall), en Washington DC, exhibe a un centenar de figuras que representan a los más destacados protagonistas de la historia estadounidense. , esta colección agregó por primera vez la efigie de una afroamericana: Rosa Parks, la mujer quien tuvo el coraje de decir no a una ley que promovía la discriminación racial.

en Montgomery (Alabama) el veterano de la Segunda Guerra Mundial, James Fred Blake, conducía el autobús número 2857. Rosa Parks subió al vehículo en el cual viajaban adicionalmente otros tres afroamericanos, junto con algunos pasajeros blancos. Cerca de las 6:00 p.m. el autobús comenzó a llenarse y todos los asientos estaban tomados. Blake les dijo a sus pasajeros afroamericanos que se levantaran, pues estaban subiendo otros pasajeros blancos, y según una ley estatal, estaban obligados a levantarse y ceder su asiento.

No era la primera vez que Rosa Parks abordaba el bus conducido por Blake. la mujer subió al autobús, pagó su pasaje, pero Blake le dijo que, para cumplir con la ley, ella no debió subir por la puerta principal sino por la puerta de atrás. Parks se vio obligada a bajar del vehículo, y cuando estaba a punto de abordar la puerta trasera del bus, el conductor arrancó, dejándola en medio de la lluvia.

Doce años después esta mujer nuevamente se enfrentaba ante la amenaza del conductor: obedecer una la ley inmoral o atenerse a las consecuencias.

Parks se negó a obedecer ante el asombro de todos, incluyendo a los pasajeros afroamericanos que se habían levantado de sus asientos. Blake contactó a la policía, y la mujer fue arrestada acusada de haber perturbado el orden público.

La gente siempre dice que yo no cedí mi asiento porque estaba cansada, pero eso no es cierto. Yo no estaba cansada físicamente, o no más cansada de lo que normalmente estaba al final de un día de trabajo. No era una anciana, aunque algunas personas se hacen una imagen de mí como si hubiese sido una anciana en ese entonces. Tenía cuarenta y dos años. No, solo de una cosa estaba cansada, estaba cansada de ceder, diría años después Parks.

La noticia del arresto de la mujer por negarse a cumplir una ley discriminatoria llegó a oídos de un pastor bautista relativamente desconocido en ese tiempo, Martin Luther King, Jr., quien en respuesta apoyó un boicot en contra del sistema de transporte público de Montgomery.

Los residentes afroamericanos de Montgomery dejaron de subirse a los autobuses por 381 días, a costa de muchos sacrificios personales, pues tuvieron que movilizarse a pie. Como resultado decenas de autobuses públicos quedaron inactivos durante meses y las finanzas de la empresa de autobuses quedaron severamente afectadas, hasta que la autoridad del transporte público se vio obligada a terminara la práctica de segregación racial en los autobuses. Este suceso inició más protestas contra otras prácticas de segregación.

Blake continuó insistiendo que solo cumplía órdenes. El conductor permaneció en la empresa de autobuses por otros 19 años, y hoy es tristemente recordado como un símbolo de la prepotencia de una ley discriminatoria. Por otra parte, hoy junto a las estatuas de mármol y bronce de personajes como Samuel Adams, George Washington o Dwight D. Eisenhower, ahora se yergue la imagen de Rosa Parks, como un homenaje a la lucha comunitaria en contra de leyes absurdas, como un recordatorio de que un acto de valentía puede tener un eco de cambio en la historia.

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