Cómo el COVID-19 impacta desproporcionadamente a los latinos en Carolina del Norte

El COVID-19 impacta desproporcionadamente a latinos en NC
Maetzin visita el mercado de pulgas junto a su marido Sergio y su hija Sofía, todos protegidos con mascarilla. La latina, quien lleva 20 años en Charlotte, cuenta que cuando un pariente se enfermó, tomaron conciencia de la importancia de usar mascarillas. (Foto: Pamela Subizar).

El pasado domingo fue el Día del Padre más triste que pasó la familia de Eliana y Daniel Kusak, porque los latinos ya sospechaban que se habían contagiado de COVID-19. Los síntomas fueron avanzando día a día: escalofríos, dolores en el cuerpo, la cabeza, náuseas.

Cada día que pasaba, nos íbamos poniendo peor, íbamos perdiendo la fuerza, recuerda Eliana, quien trabaja desde hace 18 años como intérprete en servicios de salud. Teníamos miedo de no abrir más los ojos, recuerda.

El miércoles siguiente a Daniel le faltó el aire. Cada bocanada se sentía vacía. Eliana tuvo que llamar a una ambulancia para que lo llevaran a un hospital. Poder recibir atención médica los ayudó, pero el papel fundamental en su recuperación fue el apoyo del entorno.

Si no hubiese sido por los amigos, las amistades, la familia, no sé si hubiésemos llegado a contarlo, dice Daniel, quien se dedica a la construcción, pero es conocido en su comunidad por sus programas de radio y TV para niños.

Eliana y Daniel tienen un Ministerio llamado Los Soldaditos de Jesús. Además de producir contenido para los más pequeños, han viajado por todo el mundo llevando el evangelio. En sus 14 días de estricta cuarentena y lenta recuperación, la comunidad les trajo comida, flores y mensajes de esperanza.

La pareja de argentinos, que vive desde hace décadas en Estados Unidos, forma parte de los miles de latinos que han resultado afectados por el avance de la pandemia en el condado de Mecklenburg.

Los latinos representan el 55 de los contagios con COVID-19 del condado, de los que se conoce la etnia, según los datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS, por su sigla en inglés), aunque sólo conforman el 13 de la población, de acuerdo a las estadísticas del Censo.

El impacto desproporcionado de la pandemia del COVID-19 en los latinos se repite en todo el estado de Carolina del Norte, que ya reporta más de 111,000 casos positivos, como así también a nivel nacional. Es una problemática que ha generado un debate público, en torno a los factores que exponen a la comunidad al virus y, las desigualdades que permiten que esto ocurra.

Pero hay algunas zonas en el estado en donde el impacto ha sido aún más extremo.

La Noticia realizó un análisis comparativo de tres bases de datos, para identificar a las comunidades latinas de Carolina del Norte más vulnerables que están sufriendo en mayor medida el avance del COVID-19, y necesitan un redoblado apoyo y recursos.

El análisis localizó treinta condados que cumplen con tres criterios que indican que han sido los más golpeados por la pandemia. En primer lugar, la cantidad de latinos en estas áreas tiene las tasas altas de contagio de COVID-19 por cada 10,000 habitantes, lo cual implica que el virus se está esparciendo con rapidez.

En el condado de Duplin, por ejemplo, hay 1,100 casos de latinos que han resultado contagiados de COVID-19, de acuerdo al conteo de NCDHHS. Los datos más actualizados del Censo indican que en el condado viven unos 12,900 latinos, lo cual implica que uno de cada diez habría resultado infectado con COVID-19. McDowell, Burke y Yadkin tienen también las tasas más elevadas.


En segundo lugar, estas son los condados en los cuales el COVID-19 impacta más desproporcionadamente a la comunidad, si se compara el porcentaje de latinos contagiados con el porcentaje de personas de esta etnia que viven en el área. En Durham, por ejemplo, el 65 de los casos de COVID-19 de los que se conoce la etnia son latinos, aunque los latinos sólo representan un 13 de la población.


En tercer lugar, lo más preocupante es que muchos de estos condados tienen un alto Índice de Vulnerabilidad Social (llamado SVI, por su sigla en inglés) de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos. El SVI mide cuáles son las posibilidades de una comunidad para responder ante un desastre natural, como un tornado o el brote de una enfermedad, o un acontecimiento como un derrame químico.

En estos treinta condados, los habitantes tienen mayores dificultades socioeconómicas, con altos índices de pobreza, viviendas atestadas y una gran población minoritaria, cuyo idioma nativo no es el inglés. Los condados de Duplin y Sampson son los más vulnerables en la métrica de las autoridades nacionales, y en ellos más del 60 de los contagiados con COVID-19 son latinos.

Pobreza, falta de información en español y familias numerosas

Autoridades estatales y líderes sociales han señalado que estas condiciones socioeconómicas desfavorables son los principales factores por los cuales la población latina es más vulnerable al contagio, debido a que tiene menos recursos para enfrentar la pandemia.

Cuando empezó el brote de COVID-19 en marzo, ya presentimos que iba a explotar en la comunidad, señala la doctora Gabriela Maradiaga Panayotti en una entrevista con La Noticia. La especialista es de origen hondureño y lleva once años en Carolina del Norte. A partir de su trabajo en el sistema de Salud de la Universidad de Duke, en el condado de Durham, con la comunidad latina e inmigrante, la doctora sabía que las condiciones de vulnerabilidad exponían claramente a los latinos.

Muchas familias tienen dificultades y dependen incluso del sistema educativo para poder comer, ejemplifica. El condado de Durham forma parte de la lista de zonas más vulnerables con más de 5,200 casos a la fecha, de los cuales el 60 son latinos.

Maradiaga Panayotti ya había formado el año pasado una coalición llamada LATIN-19 junto a un grupo de profesionales médicos, activistas y líderes sociales. La coalición se puso en marcha, nuevamente en , y ha realizado una profunda campaña de comunicación sobre métodos de prevención del COVID-19 con los latinos.

El COVID-19 impacta desproporcionadamente a latinos en NC
Eliana y Daniel Kusak en su casa, vivieron dos semanas de incertidumbre luego de contraer COVID-19. “Quiero que la gente tome conciencia del coronavirus. No es un chiste. No es un juego, ni es un mito, ni es una gripe”, dice Eliana. (Foto: Pamela Subizar).

En , los latinos sólo representaban el 8 de los casos de todo el estado. En , alcanzaron el 44. Fue recién entonces cuando el gobernador Roy Cooper firmó una orden ejecutiva para mitigar las dificultades que enfrentan las comunidades minoritarias.

Desde entonces, han habido una batería de políticas para las comunidades más vulnerables coordinadas por el NCDHHS. Entre los más recientes anuncios está un acuerdo con proveedores, para establecer más de 300 sitios de pruebas temporales, sin costo, alianzas con organizaciones comunitarias para medidas de prevención, y un grupo de 250 trabajadores comunitarios de la salud que asistirán a los habitantes de las zonas más golpeadas por la pandemia, desde a .

Al ser consultado sobre lo ocurrido en esos dos primeros meses hasta que se tomó una política decisiva y sobre las lecciones aprendidas, el secretario adjunto de Salud de Carolina del Norte, Benjamin Money, dijo que el estado fue uno de los primeros en el país en compartir información demográfica, con la raza y etnia de los contagiados, desde . Indicó que vieron desde el comienzo cómo la mayor exposición de la comunidad tenía relación con el hecho de que ocupan ciertos puestos de empleo.

Son trabajadores esenciales que laboran en contacto con muchas personas y en cercanía, explicó en una entrevista con La Noticia. La falta de acceso a viviendas asequibles y las condiciones de hacinamiento dificultan además que las familias latinas puedan aislarse de ser necesario, agregó Money, quien ha liderado el contacto del departamento estatal con las minorías.

Jenice Ramírez, directora de la organización educativa y comunitaria ISLA, coincide en que un factor clave es que muchos latinos no tienen la opción de quedarse en casa y no ir a trabajar.

Trabajadores han denunciado que al comienzo de la pandemia, y aún hoy en algunos casos, los comercios, restaurantes y las grandes industrias donde se desempeñan los latinos, como las plantas de procesamiento de carne y la construcción, no estaban tomando las medidas de precaución.

Aunque Ramírez agrega otro factor clave relacionado con la vulnerabilidad: la barrera del idioma. Cuando comenzó el COVID-19 no había suficiente información en español. La comunidad latina no estaba escuchando las reglas, los cambios, ni la orden de quedarse en casa, cuenta en una entrevista con La Noticia.

En las últimas semanas, el gobierno estatal ha tenido que reforzar su plantilla de profesionales bilingües, para ofrecer información en su página web y poder comunicarse con las comunidades inmigrantes. ISLA ha organizado por su parte, al igual que otras organizaciones, foros y charlas en redes sociales para informar a la comunidad, con la participación de la secretaria de Salud, Dra. Mandy K. Cohen.

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Eliana y Daniel Kusak tienen un Ministerio llamado Los Soldaditos de Jesús, con el cual han viajado por todo el mundo llevando el evangelio. Durante su cuarentena, la comunidad le trajo comida, flores y mensajes de esperanza. (Foto: Pamela Subizar).
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Eliana Kusak en su casa, luego de recuperarse de COVID-19. El proceso no fue sencillo. “Teníamos miedo de no abrir más los ojos”, recuerda. (Foto: Pamela Subizar).
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Los Kusak tienen una gran familia, con dos hijos jóvenes y un nieto. Además, participan activamente en la comunidad latina y religiosa En ellos encontraron apoyo en sus 14 días de aislamiento (Foto: Pamela Subizar).

Aún queda trabajo pendiente. Los residentes de habla hispana todavía reportan continuas dificultades para encontrar recursos e información fácilmente accesibles en español. Ramírez advierte que la falta de recursos confiables convierte a los latinos en blancos fáciles de estafas y noticias falsas.

Uno de los mensajes que circuló en la comunidad, por medio de la plataforma WhatsApp hace algunas semanas, pedía a los inmigrantes dar una serie de datos personales a cambio de información sobre el COVID-19. Activistas recomiendan denunciar directamente estos mensajes sospechosos, y acudir a las organizaciones por apoyo antes de compartir este tipo de contenido.

Los latinos tienen limitaciones en el acceso a una cobertura de salud y tratamientos. A los cual se suma situaciones de discriminación, ya sea por esa barrera del idioma o por la condición migratoria. La doctora Viviana Martinez-Bianchi, miembro de la coalición LATIN-19, denunció públicamente la semana pasada casos de inmigrantes que eran rechazados en las salas de emergencias, donde hay además una escasez de profesionales que hablen español.

Maradiaga Panayotti indicó que esto es un ejemplo más de la importancia de contar con equipos más diversos en todas las entidades, públicas y privadas. No sólo pueden colaborar para que los problemas de la comunidad sean detectados a tiempo, sino también para diseñar medidas adecuadas para brindar soluciones.

Las instituciones y entidades de poder, incluyendo las escuelas, necesitan un plan de logística ante estas crisis que incluya a líderes sociales y especialistas conectados con la comunidad a quienes consultar, explica.

La fortaleza de la comunidad

La pastora Maudia Meléndez, directora de la organización Jesus Ministry y presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas de Carolina del Norte, se ha dedicado a ayudar y visitar familias que se recuperan del COVID-19. (Foto: Pamela Subizar).

La comunidad, al principio, estaba como a salvo, cuenta la pastora Maudia Meléndez, Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas de Carolina del Norte. Esa era la sensación. Pero desde mayo, los casos comenzaron a multiplicarse y muchos miembros de la comunidad religiosa debieron ser hospitalizados.

En paralelo, hubo una red social de contención. En medio de la pandemia surge una hermandad, dice Melendez en una entrevista con La Noticia.

Organizaciones y fundaciones en todo el estado, como Amexcan, Siembra y la Coalición Latinoamericana de Charlotte, han puesto en marcha además en los últimos meses programas de distribución de comida, ayuda para la vivienda y canales de información en español.

La historia de Eliana y Daniel, la pareja de argentinos que recibió el apoyo de su familia y amigos en el aislamiento, se repite en los testimonios de la comunidad.

Sandra, por ejemplo, quien prefiere resguardar su identidad por seguridad, cuenta que encontró paz en la oración y apoyo en la comunidad de fe para sobrellevar la enfermedad de su mamá, quien estuvo internada con condiciones serias preexistentes, pero logró salir adelante.

Ha habido mucho dolor por aquellos que han perdido sus familiares, pero por otro lado la pandemia ha sacado lo mejor de la gente, que ha donado comida, dinero, ofrecido ayuda, refuerza Meléndez.

Me ha enseñado a mí misma una gran lección: lo que la gente más necesita es la conexión con la familia, los líderes espirituales y saber que todo va a estar bien. Es una ayuda que toca directamente el alma, agregó.

Los latinos y la prevención del COVID-19

Maetzin visita el mercado de pulgas junto a su marido Sergio y su hija Sofía, todos protegidos con mascarilla. La latina, quien lleva 20 años en Charlotte, cuenta que cuando un pariente se enfermó, tomaron conciencia de la importancia de usar mascarillas. (Foto: Pamela Subizar).

El mercado de pulgas abierto Charlotte Open Air Market es un paseo de fin de semana para cientos de familias y latinos que consiguen allí artículos de indumentaria, lentes de sol, productos de limpieza, sombreros y más. Se trata de uno de los negocios y espacios de reuniones sociales permitidos en la fase dos. Un gran porcentaje de los presentes llevan mascarillas, pero muchos, aún no.

Tomamos la decisión de usarla siempre para proteger a la familia, como así también desinfectamos todo y respetamos la distancia, cuenta Maetzin, quien prefiere resguardar su apellido por cuestiones de privacidad.

La joven madre es oriunda de México disfruta del mercado junto a su esposo Sergio y su pequeña Sofía de cuatro años. Todos llevan coloridas máscaras con motivos infantiles que compraron en una gran cadena de supermercados. Maetzin, quien lleva 20 años en Charlotte, cuenta que cuando un pariente se enfermó, tomaron conciencia de la importancia de usar mascarillas.

El uso de la máscara, ahora el método más efectivo conocido para prevenir el contagio, no fue declarado obligatorio en lugares públicos y en negocios como restaurantes o sitios de construcción por el gobernador Cooper hasta hace un mes, en medio de un debate político local y nacional sobre este tipo de medidas.

El secretario adjunto de Salud de Carolina del Norte, Benjamin Money, explicó al ser entrevistado por La Noticia que es un buen ejemplo de cómo el conocimiento científico sobre el virus, y sus modos de transmisión, ha ido avanzando y cambiando rápidamente, al igual que los recursos.

Al principio de la pandemia del COVID-19, había escasez de equipos de protección personal en Carolina del Norte, indicó, y no se recomendaba tampoco su uso generalizado.

Las estrategias a futuro en todos los niveles, en el gobierno y las instituciones sociales, para que estas poblaciones más vulnerables no enfrenten otra ola de contagios en el invierno se centran en mecanismos de prevención como el uso de la mascarilla y el distanciamiento social.

Encuestas han mostrado que los latinos en Carolina del Norte, y en todo Estados Unidos, apoyan el uso de máscaras en su mayoría.

Sergio Asdrubal Ruiz, lleva al menos 13 años trabajando en la construcción en Carolina del Norte. La empresa donde está provee máscaras, pero los empleados las usan generalmente sólo cuando están trabajando a poca distancia. (Foto: Pamela Subizar).

Sin embargo, para muchos trabajadores esenciales el desafío es doble, en especial los que se desempeñan en condiciones difíciles al aire libre o bajo temperaturas extremas.

Sergio Asdrubal Ruiz llegó al país desde México hace 19 años, de los cuales lleva al menos 13 años en la construcción, siendo ahora jefe de grupo para una importante compañía de contratistas en Carolina del Norte. La empresa provee las máscaras, pero los empleados las usan generalmente sólo cuando están trabajando a poca distancia. Nos sofoca el calor, cuenta, pero él hace el esfuerzo.

El matrimonio Kusak repite una y otra vez al ser entrevistado sobre la importancia de ese esfuerzo, de usar mascarillas, lavarse las manos y mantener el distanciamiento social para que los latinos puedan frenar el COVID-19.

Quiero que la gente tome conciencia del coronavirus. No es un chiste. No es un juego, ni es un mito, ni es una gripe, dice Eliana. La pareja sobrevivió al coronavirus, pero recuerdan que la pandemia se cobra cada vez más vidas entre los latinos. En todo el estado, han muerto hasta la fecha más de 1,780 personas por COVID-19 de las cuales más de 170 eran latinos. Cuida a tu familia, cuida a tus hijos, dice a modo de cierre Eliana, madre de dos jóvenes y abuela de un nieto.

Para las últimas informaciones locales y en español sobre el coronavirus en Carolina del Norte, visite a La Noticia.

Esta historia fue producida por La Noticia como parte de una colaboración con WFAE, Qcitymetro.com y Charlotte Ledger.

Pamela Subizar

Periodista multimedia. Master en Periodismo de The City University of New York (CUNY) con especialización en comunidades latinas e inmigrantes. Ha colaborado con medios en Estados Unidos, México y Argentina, su país natal