El amor es la medicina que cura el miedo

El amor es la medicina que cura el miedo

Eran las 4:30 de la madrugada de hoy cuando me desperté y sentí el deseo de arrodillarme y orar por la situación que estamos viviendo de este virus invisible el COVID-19: el cual no podemos ver o palpar pero que sabemos que está prevalente en muchos lugares. Oré por el estado emocional de muchos, para que Dios les ayude a superar esta situación y que les dé paz y fuerza a no desesperarse, sino que se unan al desafío de traer abajo esta enfermedad.

Es mi creer y mi práctica que si cada uno de nosotros toma la tarea de detener este virus lo podemos lograr, y esto se puede alcanzar a través de practicar la responsabilidad, desde donde nos encontramos y nos estamos desplazando. Tanto el gobierno local, estatal y federal nos han dado unas órdenes a seguir, como el de quedarnos en casa y solo salir para obtener lo esencial para el diario vivir. Si practicamos esto, ayudaría mucho a controlar esta epidemia.

Personalmente lo que estoy haciendo es orar continuamente pidiéndole a Dios como dice en 2da de Crónicas 7: 14 que perdone nuestros pecados, y que sane nuestra tierra. Le pido a Dios que sane los que están enfermos en los hospitales y que consuele a aquellos que han perdido a sus seres queridos. Pido por todos los que en este momento están emocionalmente afectados, los que tienen miedo y los que piensan que se van a enfermar.

Muchos han entrado en miedo y son como una de mis seguidoras en Facebook, quien me dijo en un mensaje que todos los días piensa que ella se va a enfermar y morir, y que le da tristeza por sus niños a los que va a dejar solos. La palabra de Dios dice que como el hombre piensa, así es él. Lo que significa que lo que permitimos que ingrese a nuestra mente, vivirá allí, crecerá, y en muchos casos justamente por eso atraemos aquello de lo que queríamos huir.

Me hubiera gustado que la señora me hubiera escrito un mensaje diferente que dijera: Es cierto que este coronavirus anda rondando por estos lados, pero yo no tengo temor, ya que mis niños y yo estamos tomando todas las precauciones que se nos han pedido hacer. Mis niños y yo estamos lavándonos las manos, salimos a caminar solo en familia, y ellos no juegan con otros niños por ahora. Les explico que todo esto pronto va pasar y que oremos juntos y le pidamos a Dios por todos los demás que están aislados como nosotros.

Una de las cosas que se debe de evitar es entrar en pánico, pues la palabra de Dios dice que el perfecto amor echa fuera el temor, entonces para evitar el temor se debe pensar en los demás y ver cómo ayudar a alguien que está en una situación menos favorable que la nuestra.

Usted puede llamar a alguien, y en vez de quejarse, darle una palabra de aliento y bondad, es comprar un galón extra de leche y compartirlo con alguna otra mamá o un anciano que lo necesite. El amor es una medicina que cura muchas enfermedades, pues a través de servir a otros nos hace ver que nosotros estamos bien. Igualmente, si tenemos una necesidad de algo, no nos quedemos callados, pidamos ayuda sin temor al qué dirán.

Yo les recomiendo que si tienen miedo, desechen ese sentimiento, reemplazándolo por la fe y la esperanza. Jesús dice que el alimenta a los pajaritos y los animales y hace brotar las flores del campo sin que nadie las cuide, y si Él hace eso por la naturaleza ¿no podría hacer cosas mayores para ti? Así es que no te preocupes por lo que vas a comer y a beber, sino que pídeselo al Padre que Él proveerá. Ora, confía y espera que todo esto pronto pasará, en el nombre de Jesús.

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Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó