¿Es la verdad relativa o solo escuchamos lo que queremos escuchar?
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¿Es la verdad relativa o solo escuchamos lo que queremos escuchar?

En medio de campañas electorales en donde los hechos son minimizados, en donde la realidad es construida de acuerdo a los intereses de ciertos grupos de poder y donde los candidatos apelan a la amnesia del pueblo, cabe la pregunta ¿realmente importa la verdad? ¿Es la verdad relativa?

Es común escuchar expresiones como “todo es relativo” o “cada quien tiene su verdad”, pero ¿es esto cierto? ¿La verdad es subjetiva (depende de mis creencias) o es objetiva (depende de los hechos)?

Para sentar las bases de un pequeño marco teórico y definir “la verdad” como concepto, podemos decir que la verdad es un atributo de la realidad. Si existe es verdad, si no existe, no es verdad.

Bajo esta premisa no podemos hablar de verdades relativas (7,000 millones de verdades en el mundo), sino de opiniones sobre la verdad, puntos de vista sobre la realidad.

En palabras del pintor y escultor francés Georges Braque: “La verdad existe. Sólo se inventa la mentira”.

El presidente que no quería malas noticias

La práctica que usan muchos políticos de negar hechos o incluso palabras que dijeron en el pasado no es nueva, por citar un ejemplo curioso podemos hablar de un presidente argentino quien, solo recibía noticias favorables de parte de sus allegados, las noticias negativas no eran escuchadas. Este es el caso de derrocado presidente Hipólito Yrigoyen.

El Dr. Yrigoyen gobernó con mano dura la república Argentina por dos períodos (de 1916 a 1922 y de 1928 a 1930). Durante su primer mandato se vio manchado por las mayores masacres en la historia de Argentina: la llamada semana trágica, la masacre de la Forestal y la Patagonia rebelde, en donde centenares de obreros fueron fusilados por parte de las fuerzas gubernamentales.

En cuanto a su personalidad sus biógrafos lo describieron como una persona callada, enérgica, quien no disfrutaba de los eventos públicos. Si por alguna razón alguien no le caía bien, ya no era admitido ante su presencia, o pronunciaba mal el apellido de la persona en público a manera de retribución.

Su segundo mandato tuvo un matiz distinto con la Gran Depresión Mundial de 1929, en donde los problemas económicos y sociales no se hicieron esperar.

Cuenta la leyenda que en los últimos meses de su mandato sus asesores tomaron la decisión de no traerle malas noticias. Los informes de prensa que recibía solamente eran favorables, incluso algunos aseguran que se imprimieron diarios solo con noticias alargadoras para que el presidente las pueda ver.

El biógrafo del presidente, Félix Luna, aseguró que el periódico La Época publicaba en primera plana, día tras día; documentos de Yrigoyen con treinta años de atraso, editoriales benévolos y telegramas de felicitación al presidente.

“Parecería que se estuviera tratando de rescatar dramáticamente una imagen que se iba haciendo cada vez más desvalida”, aseguró Luna.

Una realidad paralela

¿Cuál fue el resultado de esta estrategia de crear una realidad paralela para que no se enoje el presidente? Llegó un inesperado golpe de estado, apoyado por múltiples sectores sociales argentinos, quienes pedían a gritos un cambio.

La burbuja de Yrigoyen de que todo marchaba bien se rompió cuando los militares lo apresaron a horas de la madrugada y lo desterraron a Montevideo (Uruguay).

¿Es la verdad relativa?

Regresando a nuestros días, en la carrera presidencial actual vemos al candidato republicano, Donald Trump; negar una y otra vez hechos reales (como que Estados Unidos es el país con más casos y muertes por COVID-19); y pregonar mentiras (como que los inmigrantes son peligrosos criminales). Cada vez que es confrontado con hechos, Trump prefiere las evasivas y se refugia en un mundo imaginario en donde los electores no tienen memoria.

La verdad no es relativa, los hechos están a la vista. Ahora está en nuestras manos elegir un presidente que viva en un mundo de fantasías, o a uno que ponga los pies sobre la tierra.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas?