La vida no será la misma con el coronavirus, pero juntos podemos derrotarlo

La contención funciona si todos colaboran

Es normal sentir temor con la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), no es para menos, acaba de ocurrir una situación sin precedentes en la historia de la humanidad, al menos la respuesta a ese tipo de virus ha sido sin precedentes.

El virus como tal no tiene una elevada tasa de mortalidad en la población en general, pero sí para adultos mayores y personas con condiciones médicas delicadas. Los gobiernos se han movido para detener la propagación del virus, por lo que han recomendado a las personas permanecer en casa, tal es así que se suspendieron las clases y los CDC piden no estar en grupos mayores de 10 personas.

Esto generará cambios en la forma en cómo vivimos por lo menos en los próximos meses. Obviamente eso también va a tener una implicación económica. Los CDC han pedido mantener las medidas de distanciamiento social por al menos ocho semanas, sin embargo este plazo será revaluado.

Con menos personas en las calles, con menos horas de trabajo, o con menos consumo se espera menos casos de contagio, pero también un golpe a la producción nacional. Es probable que muchas personas pierdan el empleo, y que varias empresas cierren sus puertas por la falta de trabajadores, o materia prima, o clientes. No se pueden evitar algunas de las consecuencias de esta problemática, pero lo que sí podemos hacer es minimizarlas. Esto nos lleva a pensar en un plan de acción para el futuro cercano:

La contención funciona si todos colaboran

La idea de que las personas se queden en casa es detener la rapidez con la que el virus se propaga, pues si se sale de control, el peor escenario es que las salas de emergencia de los hospitales colapsen y no puedan atender a todas las personas que llegan allí. Si hay un contagio controlado se espera evitar esto.

Como es de conocimiento público este virus afecta menos a los jóvenes, es por tanto normal que este grupo tenga la tentación de no hacer caso a las recomendaciones y quieran salir. Hay que convencer a todos los integrantes de su familia de que por lo menos por las siguientes semanas no lo hagan.

Lo ideal sería que solamente una persona de la familia sea quien salga a buscar los víveres.

Igualmente es posible que esta situación vaya a generar cierta tensión dentro de la casa, en la medida de lo posible hay que tratar de mantener un buen espíritu en el hogar. Sé que suena fácil decir y complicado de hacer, pero hay que pensar que esto va a ser temporal.

La economía

Existe una inquietud global que tiene que ver con relación al tema del empleo y el pago de las deudas. Muchas personas van a ver afectada su capacidad de pagar las deudas. Se espera que los gobiernos generen ciertos programas de moratoria, para que por lo menos en las próximas semanas algunos deudores no cobren mora, obviamente esto va a depender de múltiples factores, pero nuevamente esto es una crisis global.

Esté atento a la información sobre estos programas en La Noticia y tome ventaja de ellos.

Tenga claro cuánto está pagando por sus deudas, cuáles son sus prioridades, y si llega el caso, la idea es escoger qué tipo de deuda es la que podemos pagar, y qué deuda podemos acumular.

La fe

Es justamente en estos momentos oscuros, de incertidumbre, en donde la fe juega un papel fundamental. No es lo mismo pasar por el valle de sombra solo, que con fe. Igualmente, esto es más fácil de decir que hacer, y muchas personas van a entrar en desesperación, sin embargo esa desesperación no es práctica, no va a beneficiar en nadie, no va a lograr absolutamente nada, mas que conflictos.

Este es un buen momento para reconectarnos con nuestras familias y reencontrarnos con nuestro Dios, y sentir su paz, provisión, y cuidado.

Para las últimas informaciones locales y en español sobre el coronavirus en Carolina del Norte, visite a La Noticia.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas?