‘No se lo deseo a nadie’ Cómo se vive dentro de un centro de detención de ICE durante la pandemia

Marcial y Sergio en casa
Marcial y su hijo Sergio en casa, juntos tras ser detenido y liberado por ICE durante la pandemia.

Marcial, un inmigrante guatemalteco de 37 años, está de regreso en casa y ya se encuentra trabajando para proveer a su familia de seis. No compartimos su apellido porque le preocupan las repercusiones legales de lo que está a punto de compartir. Él pasó más de un mes bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el Centro de Detención Stewart en Georgia.

“Cuando dijeron que iban a inspeccionar (centro de detención) fue el único día que yo miré que hicieron la limpieza bien”, dijo. “Pusieron papel en todo lado y ‘sanitizer’ para que el inspector no dijera nada”.

La guía de COVID-19 de ICE para prevenir la propagación del coronavirus incluye el seguimiento y el hacer pruebas de la enfermedad, la liberación de detenidos sin antecedentes criminales con mayor riesgo de infección y el aislamiento de aquellos que muestren síntomas.

Bajo custodia de ICE

Para Marcial, todo comenzó en marzo cuando fue arrestado y acusado de manejar bajo la influencia del alcohol. Se presentó ante el tribunal dos semanas después. Sus cargos fueron desestimados, pero le dijeron que ICE estaba en camino.

“Me [esposaron] como normalmente suelen hacer y llegué a Burlington. Ahí duré nada más como tres horas. Luego me trasladaron a Charlotte y duré igual, como cuatro horas. Y de ahí me llevaron directo hasta Stewart [en Georgia]”, dijo.

Marcial vive en Estados Unidos desde los 18 años y dice que este fue su primer encuentro con ICE. Menciona que había escuchado historias sobre los centros de detención de ICE, pero dice que es peor de lo que imaginaba. Más aún durante una pandemia.

Condiciones peligrosas

Dormía en una unidad de 30 literas compartidas con otros detenidos, lo que dificulta el distanciamiento social.

Marcial dice que recuerda sus últimos días en Stewart, cuando llegó un detenido de una cárcel cercana del condado.

“Él ya iba enfermo [con coronavirus] y enfermó a otro muchacho que es de Honduras, quien dormía pues arriba de él”, dijo.

Marcial dice que el personal usaba máscaras, pero él y otros detenidos tuvieron que rasgar su ropa para usarla como máscaras. El distanciamiento social solo era posible cuando estaban aislados si mostraban síntomas de COVID-19. Estas condiciones propiciaron un incidente dentro del centro de detenciones.

“Fue cuando la gente se [enojó] y quisieron pues salirse a la fuerza. Pero como no se puede, no se puede”, dijo. “Amarraron pues a todos y ahí estuvieron como dos horas”.

Marcial dice que los guardias lanzaron gas pimienta para aplacar el incidente.

Poco después, unos oficiales le informaron que sería liberado. Por fin pudo llamar a su familia por primera vez desde su llegada. 12 horas después, su esposa llegó a Lumpkin para llevarlo a casa.

“No se lo deseo a nadie porque, la verdad, no lo tratan bien a uno, para empezar. Y no es correcto que a uno lo traten así. Uno es humano. Uno tiene derechos como todos”, dijo. “Yo no sé por qué ellos tratan a la gente así. No está bien. No es correcto”.

Abandonados “en medio de la nada”

El abogado Marty Rosenbluth representó a Marcial ante el tribunal. El bufet para el que trabaja, Polanco Law, tiene su sede en Durham, Carolina del Norte, pero Rosenbluth vive y trabaja la mayor parte del año en Lumpkin, Georgia. Él dice que su despacho satélite es la única oficina de abogados de inmigración física en Lumpkin, que está a unos 225 kilómetros de Atlanta.

“La realidad es que ICE utiliza el encarcelamiento en estos lugares remotos como una estrategia de litigio porque saben que si mantienen a las personas aquí, en el medio de la nada, donde no tienen acceso a abogados; donde es muy difícil para ellos ver a sus familias; que las personas tienen muchas más probabilidades de dejar de luchar”, dijo Rosenbluth.

Varios grupos nacionales que abogan por los derechos de los inmigrantes, como la organización Mijente, han pedido a las autoridades que liberen a los detenidos, sin importar sus cargos, debido al gran riesgo que corren de ser infectados.

“El hecho de que se permita que esto suceda; que el gobierno esté consciente de que está exponiendo a las personas a este virus mortal y simplemente no les importe. Es una farsa. Es indignante. No hay otra forma de describirlo”, dijo Rosenbluth.

Para el 13 de julio, 1,175 detenidos y 45 empleados de ICE habían dado positivo por COVID-19 en todo el país.

ICE reportó el lunes, 13 de julio, la tercera muerte de una persona bajo su custodia debido al virus del COVID-19.

Laura Brache es una corresponsal bilingüe de Report for America cubriendo temas de inmigración y la comunidad latina en Charlotte para WFAE 90.7 FM y La Noticia. Report for America es una organización sin fines de lucro que destina periodistas a reportar sobre los temas y las comunidades que más lo necesitan.

Laura Brache

Periodista de La Noticia y WFAE, reporta sobre inmigración y la comunidad Latina en el área de Charlotte. Miembro del cuerpo de periodistas de Report for America 2020-2021.

lbrache@lanoticia.com