Perdonar es una experiencia liberadora

Perdonar es una experiencia liberadora

Aprender a perdonar es una experiencia liberadora para la salud emocional de las personas. Es un acto que permite deshacerse de los sentimientos de rencor, amargura, ira y hasta depresión.

Una acción en doble vía

Perdonar y ser perdonado son las dos caras de la misma moneda. Ambas partes involucradas salen ganando con el perdón. Y en cualquier momento de nuestras vidas podemos encontrarnos en alguno de los dos lados.

Por un lado, la persona que pide perdón pasa por un proceso de culpa y dolor que logra liberar cuando es disculpado. Saber que has fallado te amarra a sensaciones de dolor y arrepentimiento que sólo pueden mitigarse con el perdón de quien fue ofendido.

En el otro lado está el que perdona. Es la víctima. Una herida puede dejar sentimientos de rencor, ira y cualquier otra que le produjo la otra persona.

Al perdonar hacemos un acto de generosidad que nos libera de la rabia con el mundo por lo que hemos sufrido, ya que normalmente no sólo reflejamos la molestia con quien nos ofende sino con el entorno.

Objeto del perdón

Son muchas las oportunidades objeto de perdón. Las heridas vienen de una conversación o un acto ofensivo, traición, infidelidad, errores y un sinfín de ocasiones en las que nos pueden afectar o ser nosotros los que las provocamos.

Sin embargo, es válido acotar que las situaciones que generan traumas son menos propensas a eximirse. Un homicidio, violación, secuestro, por mencionar solo algunos, se encuentran en conflicto con las emociones de las víctimas y son muy difíciles de perdonar.

No siempre el daño es un acto intencional, pero las consecuencias son las mismas y requieren de un proceso para ser absueltas.

Perdonar, experiencia liberadora

Experimentar el perdón requiere de algunas tareas:

  • Tener intención de perdonar.
  • Ser egoísta hasta cierto punto, en el sentido de querer perdonar para sanar tu interior.
  • Renunciar al rencor.
  • Abandonar las opciones de venganza.
  • Tener actitud comprensiva de los hechos.
  • Ser libre para admitir la forma como nos sentimos dañados.
  • Estar dispuesto a escuchar a la persona que nos ofendió al solicitar el perdón.
  • No esperar que te pidan perdón para ofrecerlo.

Opción sanadora

Practicar el perdón reduce la ira, el dolor y la tristeza. Es la manera para recuperar la paz en la conciencia y ayuda a comprender que las personas no son perfectas sino que todos cometemos errores.

Perdonar realmente es un acto de amor puro, de creencia en que las cosas pueden mejorar y en definitiva nos libera de las tensiones con el mundo.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruta de leer y escribir. Madre y esposa agradecida con la vida.

jgimenez@lanoticia.com