Richmond Community College Café está abierto para estudiantes y la comunidad en general

The Richmond Community College
(Foto: RCC)

La comunidad desprotegida de Carolina del Norte ahora tiene una nueva opción para alimentarse.

El Richmond Community College Café ahora está abierto para brindar desayuno y almuerzo no solo para los estudiantes, sino en general.

Durante años, Brent Barbee dijo que la queja número uno que RCC recibió de los estudiantes era la falta de comida en el campus.

Además de las máquinas expendedoras, un camión de comida ha estado disponible durante los últimos años, pero estaban limitados en la cantidad de estudiantes a los que podían atender.

Y las malas condiciones climáticas significaban que los estudiantes no podían esperar en la fila.

Una inversión de 7.22 millones de dólares

La construcción tomó entre 12 y 14 meses.

El RichmondCC Café fue financiado por el referéndum de bonos ConnectNC, según el Richmond County Daily Journal.

Recibió 7.22 millones de dólares para mejoras y renovación de instalaciones.

También se utilizaron fondos de subvenciones locales de la Fundación Comunitaria de Richmond y la Fundación Cole.

Orgullosos de sus obras en el Richmond Community College Café

El café tuvo una apertura breve hace dos semanas y abrió oficialmente sus puertas esta semana.

“Nos hemos mantenido estables hasta ahora, incluso con COVID”, dijo al citado medio Chuck Watson, gerente del café.

“Todavía estamos haciendo 115 personas al día”, abundó.

Watson dijo que se enorgullecen de todo lo que sirven en el lugar.

Y lo que más le gusta del menú son las hamburguesas o el burrito de desayuno con salchichas y tocino.

“(RCC) los educa a través de la mente y los alimentaremos y los mantendremos activos”, dijo Watson.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard Kapuściński, la gracia de Milorad Pavić, la belleza de Gustavo Adolfo Bécquer y la penetración de Slavoj Žižek.

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